Tres marplatenses procesados por el robo a la joyería ALCA de calle 9 de Julio al 500
El pasado 5 de octubre, desde estas páginas se informaba sobre el atraco perpetrado en un local comercial de la cuadra donde hoy luce el Centro Comercial a Cielo Abierto. Con total desparpajo y frente a las cámaras de seguridad del local, unos sujetos irrumpieron en la joyería ALCA y se alzaron con un importante botín.
Lo llamativo del caso fue que la relojería céntrica era el tercer robo que sufría, a pesar de contar con medidas de seguridad como alarma, rejas y cámara de seguridad. Nada fue una barrera para el trío de delincuentes que, en menos de 30 segundos, cumplió con su propósito.
Pero el objetivo terminó en las últimas horas por frustrarse, al ser hallados por la Justicia y procesados por el hecho, con pruebas que, a priori, serían contundentes en su contra.
A saber, desde la fiscalía se confirmó que tres personas fueron procesadas por el hecho, tras haber sido relacionadas con otro suceso delictivo, pero en Azul.
Desde allí, a partir de la toma de huellas dactilares se identificó a uno de los sujetos que estuvo dentro de la relojería, como Maximiliano De Negri, con domicilio en Mar del Plata. Asimismo, se ordenaron diligencias y en un allanamiento domiciliario se dio con algunos elementos que habían formado parte del botín, como unas bandejas bañadas en oro y relojes reconocidos por la damnificada. Así, quedaron también procesados Rubén Ferrer y Federico Ezequiel Pugni, también oriundos de la ciudad feliz.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa filmación permitió observar la rapidez y profesionalidad con que se manejó un grupo de tres delincuentes jóvenes, que inicialmente destrozaron una persiana metálica y que posteriormente rompieron la puerta principal.
Los ladrones actuaron con la ventaja adicional del escaso movimiento que se registra en horas de la madrugada, especialmente por las obras de remodelación de esa cuadra en el marco del proyecto A Cielo Abierto.
La denuncia fue radicada en la Seccional Primera por el propietario del local, Alberto Jesús Castillo.
El hecho generó bronca e impotencia en los damnificados, a la vez que trajo a la memoria de Castillo el hecho sufrido “hace unos ocho años, cuando me pusieron un revólver en la cabeza. Todavía no me dieron una respuesta de nada”, acotó con relación a la investigación del caso.
Dentro de la indignación, también había mucha bronca porque se dijo que las cámaras habían reconocido a uno de los sospechosos, que luego fue reconocido en rueda de personas por la propia damnificada, sin embargo hasta aquí, para el fiscal no hay elementos que lo incriminen a dicho joven de esta ciudad, y sí en cambio a los que ahora fueron procesados.*
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