Tristán Bauer filmó las últimas escenas de ?Ernesto Guevara? en esta ciudad
-¿Cuál es el hombre que rescata el documental, el idealista, el revolucionario, el que soñaba con un mundo nuevo, el que abandonó todo embarcándose en una aventura?
-Fundamentalmente, el hombre, porque uno está acostumbrado a ver esa imagen tan impactante, tan poderosa que se multiplica por millones y lo que intenta la película es profundizar en el pensamiento que hay detrás de esa fotografía, en la sensibilidad. Hemos tenido la inmensa suerte de contar con materiales inéditos, tanto como el perteneciente al archivo boliviano como el personal de su viuda e hija, y con esto construir una nueva imagen de Ernesto Guevara. Ha sido un trabajo de muchísimos años pero estoy feliz de poder revelar una nueva faceta, una nueva cara del Che.
-¿Cuántos años le llevó filmar esta película, cuyas últimas escenas fueron realizadas en Tandil?
-Tuvimos nuestro último día de rodaje, efectivamente, aquí en Tandil y ha sido para mí muy emocionante, ya que todo comenzó hace doce años, escribiendo e investigando, sacando las primeras fotografías. Recorrimos todos los lugares por donde anduvo el Che, buscamos archivos, filmaciones, cintas magnéticas, hicimos algunas pequeñas reconstrucciones, filmamos y fueron doce años de trabajo, pero creo que no había otra manera que ésta, de dedicarle el tiempo para que aparezcan todas estas fuentes de imágenes, de sonido para mirar desde una perspectiva distinta al Che.
-¿Por qué tantas películas del Che? ¿Tal vez porque las generaciones actuales usan remeras con su imagen pero la mayoría desconoce quién fue?
-Puede ser lo que dice, porque es curioso lo del Che, su imagen se multiplica en el mundo entero, también hay muchas biografías o libros, pero tal vez falta una nueva idea de esa imagen. Este documental intenta eso. Por supuesto que es una mirada más, bajo ningún concepto creo que hayamos hecho ?la película? del Che, pero encierra una mirada profunda con un valor histórico importante y documentos inéditos.
-Muchas veces ?en Cuba- se lo ha señalado y señala a Fidel Castro como el autor intelectual de su asesinato, ¿ustedes tomaron para la película lo que la historia dice o fueron más allá?
-Lo que usted dice ha sido siempre la versión de Estados Unidos difundiendo una enemistad entre Fidel y el Che. Pero hay algo que son testimonios de vida y la correspondencia, las cartas escritas donde ambos se profesan una profunda amistad. Nosotros hemos tenido acceso a la correspondencia final de Fidel y el Che y de ella se desprende lo fuerte que fue esa relación hasta último momento de la despedida hasta que el Che es asesinado en Bolivia y no por Fidel, sino por la CIA y el ejército y la dictadura boliviana de Barrientos en ese momento.
-¿Cómo se lo imagina al Che, ya maduro?, ¿como el paradigma de la revolución y la libertad o un señor que dejó atrás los sueños de juventud?
-Nunca se puede fantasear con la historia, de lo que estoy seguro es que cuando uno estudia la vida del Che ?y lo he hecho- ve una línea de vida hasta sus 39 años, de una coherencia absoluta. No hay algo que haga pensar que en un momento pensaba una cosa y en otro, otra. Era muy coherente. Y desde que él comienza a formarse, cuando sale a recorrer en bicicleta la Argentina, después América Latina, después el mundo, acompañando sus ideas con una acción transformadora, hasta el momento de su muerte, lo muestra como un hombre de conducta y coherencia vivencial. Lo que podría haber pasado después nunca lo sabremos, pero cuando muere en Bolivia lo hace como una llamarada, ya que sus ideas, su imagen, siguen recorriendo el mundo como un signo de liberación para el mundo entero.
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