Ubicado en el corazón de Villa Italia, más que un bar, Totó es un lugar de encuentro
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Juan Adelmo Nochetti nació el 6 de diciembre de 1938 en Tandil y ya en 1960 puso su propio bar y almacén de ramos generales en La Numancia, donde vivía en ese entonces.
Varios años después tuvo que trasladarse a Tandil por problemas de salud de una de sus hijas y en muy poco tiempo alquiló un bar de Villa Italia, en Pasteur al 500, donde estuvo algún tiempo hasta que en 1986 pudo comprar el local que pertenecía a bazar Los Andes, donde se encuentra actualmente el Bar Totó, en Quintana 527.
“Me quedé acá porque se trabaja muy bien, es un lugar muy lindo”, asegura Juan, mejor conocido por todos en el barrio como “Totó”.
Ubicado en el corazón de Villa Italia, todos los días a las 6 de la mañana el bar Totó abre sus puertas para atender a sus clientes, que ya son habitués del lugar.
“Siempre viene la misma gente porque lo conocen a uno, porque les das una mano, les tirás unos pesos cuando andan secos, es un trabajo rutinario pero a la vez caritativo, algo muy lindo”, destacó.
Su esposa, Yolanda Mabel González, siempre atendió con su marido el comercio. “Mi señora siempre atendió conmigo, toda la vida, desde que nos casamos, el 25 de agosto de 1961”, remarcó. Hoy tienen cuatro hijos, nueve nietos y seis bisnietos. “Tengo una familia grande”, expresó con orgullo.
Respecto a Villa Italia hoy, afirmó que “el barrio está muy lindo, muy iluminado. Esto lo hizo Cardozo y lo siguió Lunghi, grandes intendentes para Tandil”.
Y explicó que “despachos de bebidas ha habido siempre, acá hay tres bares bastante importantes y todos trabajan bien. Hay que madrugar, mucha gente que viene a tomar una o dos cañas antes de ir al trabajo”. Asimismo, aseguró que lo que más se toma es cerveza y vino “cualquier cantidad”.
Al bar no sólo concurren hombre, sino también mujeres, que “se sientan y las respeta todo el mundo”.
“Totó” cuenta que desde que se instaló en Villa Italia hizo su clientela que lo sigue siempre. “Me gusta atender lo mejor posible a la gente y dejarla conforme. Si traen algún problema, trato de solucionárselo, con un consejo, con dinero, o acompañarlos a algún lado porque a veces vienen sin plata y yo los llevo en la camioneta, después me pagan”, manifestó.
Y añadió que “si vienen enojados les digo que no es bueno irse a las manos, hay que ser bueno, para ser malo hay tiempo. Después terminás mal. Y se van contentos. Lo más lindo que hay es poder solucionarles los problemas”.
Totó está jubilado hace un año, pero continúa con este trabajo que tanto ama y que lo llena de alegría. *
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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