Un adolescente falleció tras ser rescatado del sector de piletas del club Hípico local
Una tragedia volvió a enlutar ayer por la tarde la pileta del club Hípico a raíz del fallecimiento de un adolescente de 13 años, que debió ser rescatado por el piletero del lugar de la zona más profunda del espejo de agua.
El accidente tuvo lugar en horas de la tarde de ayer y generó una sensación de desazón e impotencia entre los presentes, además de alterar la tranquila actividad que normalmente se desempeña en el lugar, concesionado por el Deportivo Santamarina.
La víctima fatal fue identificada como Darío Montero, de 13 años, un adolescente oriundo de San Manuel que pasaba algunos días de sus vacaciones junto a sus tíos y abuela en la ciudad de Tandil.
De acuerdo a lo señalado por algunos testigos, el piletero del lugar debió efectuar el rescate de tres personas, entre las que se encontraba la víctima fatal. El guardavidas inicialmente retiró de la pileta a una criatura de escasa edad, en tanto que un segundo rescatado habría sido un tío de la víctima.
En tanto, según el escueto diálogo mantenido por el piletero con El Eco de Tandil, el menor fue rescatado con vida y el encargado de la seguridad en el lugar le practicó los ejercicios de resucitación cardiopulmonar (RCP) correspondientes y habría logrado mantenerlo con vida hasta la llegada de la ambulancia del Hospital Municipal Ramón Santamarina que lo trasladó al centro asistencial.
Las fuentes consultadas no fueron precisas en cuanto a si la víctima ingresó con vida al centro asistencial.
Mientras tanto, personas que habían llegado al punto de recreación con el objetivo de pasar una tarde en el predio deportivo elogiaron la acción del encargado de la seguridad, pese al mortal desenlace.
Sobre los motivos que dieron lugar a la muerte del adolescente, diversas especulaciones se tejían en el lugar, por lo que se esperaba con ansiedad no sólo el resultado de la respectiva operación de autopsia sino también los posteriores exámenes de laboratorio.
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Generalizada angustia
Un equipo periodístico que llegó hacia el complejo de piletas del club Hípico comprobó la sensación de conmoción causada por el deceso del adolescente, en una jornada de temperatura superior a los 32 grados que determinaba una masiva concurrencia de público.
Personal de la Seccional Tercera se hallaba presente en el escenario, en tanto que una de las primeras medidas fue la clausura temporaria del espejo de agua a los fines de posibilitar los peritajes.
Mientras tanto, en el Hospital Santamarina se observó la presencia del concejal Raúl Escudero, titular de la entidad aurinegra, quien acompañaba a los familiares del adolescente en el terrible momento y facilitaba la respectiva tramitación legal.
Por su parte, pasadas las 18 llegaron a Tandil los progenitores de la víctima, en tanto que una abuela estaba siendo atendida tras la crisis provocada por la lamentable noticia.
Un triste antecedente
Hace casi cinco años, el 26 de enero de 2004, en el mismo lugar se produjo el deceso de Marisa Bravo, una joven de unos 30 años, con un leve retraso mental.
Sucedió cerca de las 11 y la víctima pertenecía a la Escuela de Educación Especial 504.
En un juicio oral y público realizado hace cerca de un mes, el piletero del lugar fue hallado responsable de cumplir ?con negligencia el deber de vigilancia y supervisión? y que ?como consecuencia de tal desatención? no advirtió que la víctima caminaba por el interior de la pileta hacia la zona profunda, donde falleció como consecuencia de asfixia por sumersión.
El guardavidas de aquel momento fue condenado a dos años de prisión de ejecución condicional e inhabilitación especial para ejercer el cargo de guardavidas y/o piletero por el término de seis años.
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