Un adolescente murió electrocutado mientras recorría el predio de la cantera El Trincante
De acuerdo a lo informado por fuentes policiales, el adolescente sufrió una descarga eléctrica al tocar ocasionalmente un cable de alta tensión.
Ocurrió cerca de las 19 en la cantera El Trincante, ubicada en jurisdicción de la Seccional Segunda local, y el caso dio inicio a una causa caratulada como “Muerte por accidente”.
Se supo que la víctima –identificada como Carlos Miranda- residía en la zona céntrica y que se hallaba en el mencionado predio junto a unos amigos, con los que habría estado compartiendo una fiesta.
El informe dado a conocer por el médico de policía tras la correspondiente operación de autopsia marcó como causal del deceso un paro cardiorrespiratorio traumático por electrocución de alta tensión.
Se dio intervención a la Unidad Funcional de Instrucción de turno.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn aquella oportunidad, Luis Cattoni, indicó que aparentemente los siniestros eran intencionales y atribuyó los hechos a “pibes de entre 12 y 15 años de la zona, que andan haciendo esto”.
Además había planteado la preocupación que generaba el ingreso de personas al predio, sin autorización y desconociendo los riesgos que implicaba recorrer el terreno.
La cantera El Trincante fue la primera que cesó las explosiones, cuando el Gobierno provincial le denegó el permiso para continuar explotando la piedra, antes incluso de la Ley de Paisaje Protegido.
Durante el verano había personal de seguridad que vigilaba el enorme predio, aunque igualmente era habitual el ingreso de personas a bañarse en las cavas existentes.
Los propietarios del lugar habían advertido que no sabían cómo evitar que extraños ingresaran a la cantera y tampoco encontraban respuestas en las fuerzas de seguridad.
En tanto, el jueves 13 de enero por la tarde falleció ahogado un trabajador metalúrgico que había ingresado sin autorización a una de las cavas de cantera Cerro Leones.
Se trataba de un hombre de 32 años que estaba nadando en un lugar que es utilizado frecuentemente como balneario.
El hecho dio lugar a que desde la policía y desde el gremio minero se recalcara que las canteras eran de propiedad privada.
En aquel momento Marcelo Marcovich, titular de la Asociación Obrera Minera Argentina (Aoma), indicó que los predios “son muy peligrosos” y cuestionó que la gente “entra por todos lados. No hay forma de frenarla. Los encargados del lugar permanentemente intentan sacarla con la policía, pero siempre vuelven”.
El entonces jefe de la Seccional Segunda, comisario Walter Gil, dijo que “muchas veces llevamos gente desde acá a la dependencia para labrarles infracciones” por ingresar sin autorización a las propiedades privadas. *
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