Un almacenero sufrió un violento asalto durante los festejos por el aniversario de María Ignacia
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La celebración por el 132do. aniversario de la localidad de María Ignacia terminó con mucha preocupación entre los habitantes por el asalto que sufrió un reconocido vecino. El hecho podría haber terminado en tragedia si hubiese tenido una mejor puntería el solitario delincuente que accionó dos veces el gatillo de su arma de fuego.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl atraco se registró en el almacén denominado Ave Fénix, situado en la calle Pellegrini al 600, a escasas cuadras de la plaza principal donde se estaba desarrollando la parte final de las celebraciones previstas.
Manuel Eloy Iturriaga fue nuevamente la víctima, como había sucedido este año en medio de los festejos del Carnaval, cuando presuntamente el mismo delincuente lo había golpeado y se había alzado con un total de 16 mil pesos.
En esta ocasión la suma que le fue robada es menor, pero la violencia del atraco puso en severo riesgo la vida del damnificado.
El hecho
Para los vecinos de María Ignacia lo acontecido en el interior del almacén el domingo fue uno de los temas del día, y ayer Iturriaga no se cansaba de contarle a quien le preguntara, mientras al mismo tiempo atendía sus compras.
En diálogo con El Eco de Tandil, el comerciante describió el atraco y hasta recreó los movimientos realizados ante el agresor para evitar que pudiera dar en el blanco con el arma de fuego que empuñaba.
A las 19.45 del pasado domingo comenzó a desencadenarse el mal momento que, con pocos meses de diferencia, volvió a sufrir Iturriaga, quien está operado del corazón.
El damnificado contó que “estaba acomodando unos jabones cuando entra esta persona a la que reconozco de inmediato de la anterior vez, y le digo: ‘Me venís a robar de vuelta, negro de mier..’ y ahí me tira el primer disparo que la verdad no sé de dónde sacó el arma. El tiro pegó en la pared y desparramó todas las toallitas femeninas que había”.
Totalmente sorprendido por lo acontecido, dijo que se sintió “paralizado”, aunque tomó la determinación de
acercarse hasta la caja registradora que está debajo de un mostrador para evitar que el delincuente se la rompiera.
Recordó que “empezó a sacar la plata entonces quise atacarlo, pero me pegó un empujón, di contra el exhibidor giratorio y me caí, volcando el agua de desagote de la heladera. Me levanté y me llevó apuntándome en la cabeza contra la pared. Buscando evitar que me pegue un tiro, le moví el brazo hacía un costado y ahí siento que hace el disparo que pega en la pared. Quedé sordo momentáneamente por el ruido”.
Tras la inspección ocular de los orificios de bala que quedaron en el local, el arma utilizada por el delincuente podría ser calibre 22 aunque resta completar los peritajes.
Iturriaga aseveró que “con el disparo, pegué un grito y ahí el delincuente salió corriendo, llevándose alrededor de 3.000 pesos”.
El antecedente
Cabe recordar que en febrero pasado, justo para la celebración de los Carnavales, quien sería el mismo malhechor le había sustraído a Iturriaga la suma de 16 mil pesos. “Me agarró con esa cantidad de plata porque tenía que pagar unas chapas del techo de ingreso que se llovían y además vino un chico del club Social a comprarme cerveza, más tres meses que estaba ahorrando de la jubilación. Por eso estaba con esa suma de dinero”, contó.
Describió al solitario delincuente como “de 1,80 metros de altura, cara redonda como ‘de provinciano’. Tiene el pelo más largo que la primera vez, actuó a cara descubierta y estimo que estaría pasado de alguna sustancia tóxica porque cuando lo tuve cerca se le sentía olor a pasto quemado. Llevaba puesto un rompeviento color negro, jeans y unas zapatillas de lona embarradas”.
“La seguridad es
incontrolable”
Como ocurriera en el verano, “Manolo” Iturriaga se encontraba absolutamente solo en su comercio a la hora del atraco, algo poco habitual ya que el ingreso de clientes se da de una manera continúa. Dijo que “se dio así quizás porque me estaban vigilando. La verdad que trabajo muy bien y es mucha la clientela, sucede que traigo mucha mercadería, marco bajo y vendo de contado porque a la noche quiero ir a la caja y tener la plata”.
Aseveró que “para mí alguien le pasa datos a estos tipos, y con respecto a la seguridad por más que hable el ministro Cristian Ritondo, es incontrolable”.
La propia víctima fue la que avisó a la policía tras el asalto: “No sé lo que le dije porque estaba muy nervioso”, detalló. Tras el llamado acudieron efectivos policiales y una ambulancia del Hospital Enrique Larreta donde fue derivado para brindarle una mejor asistencia.
Remarcó que “ustedes ven que estoy a las afuera del pueblo, y el festejo principal se estaba llevando a cabo en la plaza principal, todo el grupo estaba ahí. Fue una fiesta muy bien organizada, salió todo bien, pero este delincuente los amargó a todos. La delegada, que ni bien se enteró se acercó a interiorizarse, la policía, los vecinos y amigos están todos preocupados por lo que pasó”.
Seguir
adelante
El vecino de María Ignacia confió que se siente “profundamente preocupado”, pero no tomará mayores recaudos. “Seguiré con la misma modalidad de trabajo y cuando llegue la próxima Fiesta del Dulce de Leche contrataré un policía, si me lo permiten, y sino cerraré el negocio ‘por seguridad’, no queda otra porque no pienso comprar un arma. Ya la policía le dijo a mi hija que no me aconseje tener un arma de fuego”, resaltó.
La víctima fue operada hace un tiempo del corazón y por suerte los dos violentos robos que sufrió los pudo superar sin que su salud se resintiera, aunque reconoció que “cuando volví del Hospital no me podía dormir, me dolía el pecho, me faltaba el aire. Sucede que no quise ir al doctor porque mi cardiólogo no se encuentra acá. Tenemos en el pueblo al doctor Matías Tringler que es un muy buen profesional, pero no es cardiólogo. De todas formas, la atención y contención que recibí fueron muy buenas”.
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