Un andinista tandilense en la puna catamarqueña
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El principal objetivo cumplido (Odriozola, Chávez y Scanu) fue descender y pernoctar en el increíble cráter del volcán Bertrand (5207 msnm) en la zona del paso de San Francisco. Este posee 4,5 km de diámetro y 400 metros de desnivel y parece la superficie marciana o lunar. Sólo crecen unos minúsculos yuyos y revolotean unas pequeñas mariposas.
Su cumbre principal fue sagrada para los incas que erigieron cerca de ella un ofrendatorio. Al salir del cráter los expedicionarios ascendieron una cumbre virgen rocosa de 5175 msnm aproximadamente cercano a un nido de aves rapaces. Los hermanos Barberis a su vez ascendieron una nueva ruta en la cumbre secundaria del mismo volcán de 5188 msnm.
Las condiciones duras del campamento incluían sequedad extrema cercana al 0%, muchos grados bajo cero a la noche y alta radiación en el día además de fuertes vientos.
El día anterior a terminar la expedición, Scanu ascendió el empinado cerro Pabellón de 5331 msnm, al borde de otro enorme cráter volcánico teniendo una vista privilegiada a los Ojos del Salado (el volcán más alto del mundo y segunda cumbre de América), muchos otros volcanes, a Chile y hasta Salta.
Esa noche sufrieron una intensa lluvia y nevada.
La primera semana de expedición el grupo dividido en dos logró la cumbre del volcán San Francisco de 6016 msnm, una montaña ya ascendida de 4880 msnm aproximadamente que quizás haya sido visitada por el geógrafo Walther Penck en el lejano 1910 y un cerro virgen, el cerro Camila de aproximadamente 5006 msnm, cumbre lograda en medio de una intensa tormenta.
La expedición descubrió ruinas incas, que conectaba el camino inca con Chile, recogió muestras rocosas y animales para museos y apreció la fauna, especialmente vicuñas y hasta pisadas de pumas, encontrando insectos a alturas quizás no estudiadas anteriormente. *
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