Un arquitecto cuestionó la ayuda oficial a una familia tras robos en la barriada
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El arquitecto Guillermo Gárriz, responsable de una obra ubicada en Darragueira 36, relató pormenores de un robo sufrido el jueves a la noche y cargó duramente contra una vivienda alquilada por la comuna, lugar en el que vive un joven que fue imputado por el caso.
El profesional indicó que “el jueves, cerca de las 21, me llamaron desde la comisaría Primera para que concurriera a la obra” y al llegar “me encontré con varios móviles policiales y un vecino a quien le habían robado, que vive a dos casas de distancia”.
Relató que “fueron dos robos simultáneos, en casas aledañas a donde viven los delincuentes, que residen pared por medio. Son más de 15 personas que viven en una casa de un dormitorio, sin cloacas ni comodidades. Están en una forma muy primaria y tiran las aguas sucias a la calle”.
Cuestionó que vivan “en una casa que la Municipalidad paga. Tienen Asignación Universal por Hijo, garrafa gratis, internet y leña para la calefacción. Lo que nos llama la atención a los particulares damnificados es que la Municipalidad no tenga reparos en alquilar un lugar para que vivan delincuentes, sabiendo que hay tanta gente humilde que necesita ayuda y no tiene otros medios. En lugar de darle a esa gente, que debe seleccionar mediante asistentes sociales, prefiere hacer un ‘aguantadero’”.
Efectos secuestrados
Gárriz planteó que “esta gente ha robado a todos en el barrio. Al otro particular le robó un lavarropas y una cama”.
Agregó que “el jueves a la noche, con la policía, mis socios y el vecino fuimos al interior de la vivienda aledaña. En un galpón del fondo estaba la hormigonera de esta obra, picos, palas, herramientas y cables eléctricos. Ellos ni aparecieron, sino que se quedaron en la cocina. Entramos y salimos varias veces mientras retirábamos todos los elementos y no hubo ninguna resistencia”.
Sobre el particular, la policía dijo que está individualizado “uno de los delincuentes, de 20 años. Veamos qué pasa, ya que ésta es una casa alquilada por la Municipalidad”.
Una puerta soldada
En la obra de Gárriz, “hubo que anular una puerta y soldarla. La destrozaron de tal manera que es irrecuperable. Para que no volvieran a entrar, le pusimos un puntal desde adentro”, explicó.
Además, “torcieron las rejas y los vidrios del frente son rotos en forma permanente. Es que nos tiran toda clase de elementos, incluso papas que les regalan para que coman. También nos han tirado animales muertos”.
Con crudeza, el arquitecto indicó que se trata de “delincuentes irrecuperables, pero lo que más molesta es que la Municipalidad les dé lugar a estos delincuentes”.
En la obra hubo robos en enero, marzo y la semana pasada. “Pero los vecinos de la zona también han sido afectados. Sobre Pedersen, el dueño de una carpintería se cansó de que lo robaran, por lo que prácticamente la deja abierta y se lleva las herramientas. A quien le robaron casa por medio es un mecánico de maquinaria agrícola, que está todo el día afuera y ha sufrido varios robos. A la vuelta hay un taller de camiones y se han cansado de robar baterías”, relató.
Una funcionaria
en la barriada
Consultado acerca de si la Municipalidad estaba al tanto de la situación, Gárriz dijo que “ahora se están enterando. Lo conocerían, pero no de mi parte, ya que recién empiezo con el tema”.
Acotó que “uno de los socios estuvo hoy (por ayer) hablando con la directora de Acción Social, que es una vecina de la cuadra. Ella dijo que en dos meses más los sacarían, porque se termina el contrato”.
Finalmente, estimó que en la obra “tendremos que poner un sereno o un custodio, porque no hay garantías de que no vuelvan a ocurrir delitos”.*
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