Un artesano expresó su impotencia tras sufrir nuevamente la rotura de cristales
Con indignación e impotencia se expresó el titular de un local de artesanías ubicado en Rodríguez entre Las Heras y Montevideo tras la rotura del vidrio de la puerta de acceso, a la vez que recordó que el jueves había sido víctima de un hecho similar.
Roberto Müller dijo a El Eco de Tandil que estimaba que la rotura de ayer se produjo aproximadamente a las tres de la mañana, aunque “no oímos nada porque tenemos las habitaciones al fondo y siempre hay mucho ruido de autos”.
La queja e impotencia planteada es la consecuencia de la sumatoria de una serie de casos. “El jueves me rompieron la vidriera y robaron un montón de cosas; esta madrugada fue el turno del vidrio de la puerta que da al negocio. Robaron más cosas, pero más que lo que roban el tema es la rotura”, sostuvo.
Müller dijo que “con el negocio no puedo hacer una diferencia para poner una vidriera y el vidrio de la puerta. Trabajo con artesanías y lo que saco es mínimo, ya que hay días en los que no entra nadie”.
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Con bronca se quejó al marcar: “Así estamos, esperando que nos maten, al paso que vamos”.
No dejó de lado que el jueves, además de sufrir la rotura de la vidriera hubo otro robo importante a los pocos metros. “Se llevaron todas las revistas en el kiosco de la esquina y el viernes robaron en la casa de ropas de enfrente… ¿Qué tenemos que esperar?”, preguntó.
Cuestionó que la policía sostenga que “los robos disminuyeron. Es porque no hacemos las denuncias. Le pido a la policía que se ocupe como ustedes (la prensa) de recorrer las calles y ver los destrozos que hay”.
Müller acotó que “es una vergüenza ver vidrieras rotas en el centro, como pasa donde era Brutti, también en Chacabuco al 800”, entre otras.
Consultado acerca del costo de las reparaciones, la víctima señaló que la destruida ayer tiene un valor cercano a 250 pesos, mientras que la anterior rondaba los 400. “¿De dónde lo saco, de la hermosa jubilación que tenemos? Con todo esto no me queda nada”, cuestionó.
Con desazón acotó que “tuve que ir a la guardia por una suba de presión y ahora no sé qué hacer… Tendré que acostarme a dormir, a esperar que me degüellen”.*
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