Un camión perdió el control, chocó contra una barraca y el dueño del local se salvó de milagro
Alrededor de las 18.45 del sábado, sobre la avenida Juan B. Justo al 500, un camión Mercedes Benz 1114, patente RTG 641, conducido por Luciano Bianchi de 33 años, perdió una de sus ruedas traseras, por lo que se descontroló.
Pese a que el chofer intentó detener el vehículo por varias cuadras, la pesada carga que transportaba y la velocidad con la que venía lo hicieron imposible. Habiendo desistido, divisó un descampado a mano derecha, por lo que se tiró de la cabina y el camión finalmente impactó contra la pared lateral de la barraca JR.
En ese momento, su propietario, Juan Gordoa, se encontraba en el interior del comercio y al escuchar un ruido, salió a la vereda. Minutos antes, su hija y sus nietas se habían retirado de las instalaciones, yéndose por el costado hacia el fondo del predio donde Gordoa tiene su vivienda.
En diálogo con El Eco de Tandil, Karina Gordoa, hija del propietario del local, contó que “estábamos con mis nenas y mi papá. Yo salía de acá a la casa de él, ubicada al fondo, y sentí un ruido. Me quedo mirando y veía al camión que venía hacia acá, se metió en la tierra y se subió a la vereda”.
En cuanto al chofer del camión, aseguró que “se le perdió una rueda, se quedó sin frenos y se tiró antes, luego de haber pegado el volantazo”, a la vez que detalló que es de Tres Arroyos. “Parece que no tiene seguro pero dicen que se van a hacer cargo”, agregó y comentó que “venía cargado de chatarra, pero ahora ya sacaron toda la mercadería”.
Al momento que ocurrió el hecho, contó: “Estaba mi papá adentro y cuando escuchó el ruido, se corrió”.
A las pocas horas y ya llegada la noche, los titulares del negocio decidieron dejar a un sereno para asegurarse de que nadie entrara al lugar. “Anoche tuvimos que dejar a un sereno porque estamos en un barrio complicado, y además el negocio no tiene seguro”, indicó mientras observaba el hueco, producto del impacto, por el cual podría pasar cualquier persona fácilmente.
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Un día más tarde y todavía conmocionada por lo sucedido, la hija de Gordoa describió el estado en que el cual quedaron las instalaciones de la barraca: “Quedó todo destruido, ahora cuando saquen el camión tienen miedo de que se caiga el resto de la pared, por lo que ya la apuntalaron”, dijo.
En el sector donde colisionó el camión, según continuó describiendo la hija de Gordoa, “había una góndola muy grande de galletitas, dulce de leche, vino, yerba, arroz, todo lo que es conservas. Como así también todo lo que es desodorante, fideos… se rompió todo”, declaró.
“Todavía no podemos creerlo, fue una locura”, aseguró. En tanto, su padre, preocupado por las consecuencias del impacto, advertía que “no pueden pasar camiones de carga por acá, está prohibido”.*
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