Un comerciante exige medidas de seguridad en la plaza del Tanque
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Lo cierto es que, según su planteo, la confluencia de distintos factores, la convierten en una zona insegura.
En ese marco, El Desván Deco, una casa de venta de muebles antiguos que abrió sus puertas el pasado 20 de mayo, sufrió el accionar del delito en dos oportunidades.
El primer hecho sucedió el sábado pasado, cuando los delincuentes lograron ingresar al lugar y llevarse un cubertero valuado en 4.500 pesos, que finalmente fue frustrado por la policía. El segundo, en tanto, sólo quedó en un intento.
Alarmado, Pablo Fernández dialogó con El Eco de Tandil, contó lo sucedido y trazó un complejo panorama para la zona, especialmente signado por la oscuridad de la plaza.
Por eso, pidió que “se mejoren” las condiciones generales del espacio verde público, que “creo, es el factor principal del problema en esta zona”, al igual que “el terreno abierto de las escuelas”, pero también “más presencia policial”.
Los casos
Durante la madrugada del sábado, el propietario recibió un llamado de la empresa que le brinda el servicio de alarma. “Me avisaron que habían forzado la cerradura y se llevaron un cubertero francés con cubiertos de plata y de alpaca”, detalló.
En paralelo, el movimiento y el sonido de la alarma alertaron a los efectivos de la comisaría Primera que se encontraban patrullando la zona, que inmediatamente se acercaron hacia el local.
Ante la presencia policial, los delincuentes se deshicieron del mueble que instantes antes habían sustraído y emprendieron la fuga por la plaza.
“Recuperé el mueble roto y la mayoría de los cubiertos”, aseguró.
Al día siguiente, cerca de la 1 de la madrugada, “me avisan que se activó la alarma y cuando llego al local, veo que los vidrios estaban bien y que la puerta estaba cerrada”, relató.
Sin embargo, encontró una complicación al colocar la llave en la cerradura. “Después de destrabar la puerta y entrar al local, vi que alguien había tratado de forzarla nuevamente”, dijo con preocupación.
A sólo cuatro meses de su inauguración, el local fue blanco de la delincuencia en dos oportunidades. “Abrí hace poco, con todo el esfuerzo que eso implica, y a los pocos meses me pasa esto”, lamentó.
“Aislados
totalmente”
Frente a este escenario, Pablo Fernández expuso que conversando con los vecinos “me enteré que a la vuelta, por Sarmiento, desbalijaron un complejo de departamentos”, hechos que este Diario graficó en varias oportunidades, y que además, “robaron tres veces en la panadería de al lado y que en este local rompían los vidrios en forma permanente”.
Los comentarios de los habitantes de la zona se direccionan hacia causas puntuales: “La manzana que ocupan las escuelas –Normal y Comercio-, la oscuridad de la plaza y la falta de presencia policial”, resumió.
Se trata, en efecto, de una zona “oscura, con poco movimiento salvo en horario comercial. Estamos a dos cuadras del centro y estamos aislados totalmente”, señaló.
“Creo que la plaza es el lugar que promueve a que se escondan los delincuentes o que se junte gente que no hace más que romper”, supuso. u
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Reclamo a Parques y Paseos
En el reclamo que canalizó a través de este Diario, Pablo Fernández indicó que planteó su preocupación por las malas condiciones de la plaza Martín Rodríguez ante la Dirección de Parques y Paseos, con el fin de que se atienda el espacio público ubicado en la manzana comprendida por la avenida Santamarina y las calles Sarmiento, Mitre y 4 de Abril.
Y contextualizó que en ese lugar, resguardados en la oscuridad, suelen juntarse “bandas de chicos jóvenes”, pero además “hay mucha cantidad de vidrios rotos; el otro día encontré una jeringa y lonas debajo de los arbustos”.
“Falta mucha luz y la verdad que es muy peligroso”, aseguró el titular de la mueblería de 4 de Abril y Mitre. u
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