Un delincuente gatilló en la cabeza a la empleada de una panadería en un asalto
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El caso fue confirmado a El Eco Multimedios por la titular del local, Juana Velázquez, quien indicó que en el momento del atraco estaba al frente del negocio una empleada.
El delincuente ingresó en momentos en que además había una clienta, por lo que mientras la mujer se retiraba pidió a la empleada que le despachara un kilo de pan.
Sin embargo, cuando la responsable se dio vuelta a preparar el pedido, el supuesto cliente exigió la entrega de “todo el dinero. También pidió los celulares, pero no pudo llevarlos ya que el local es muy chico y es complicado pasar para atrás del mostrador”, dijo la propietaria.
Indicó que la empleada –identificada en la denuncia policial como Paola Poggi- “se asustó mucho”.
Gatilló
Sin embargo lo más gravé vendría posteriormente, ya que el asaltante “hizo arrodillar a la empleada y le gatilló en la cabeza. No se sabe porqué no salió el disparo”, acotó.
Una vez logrado el dinero, unos 400 pesos, el joven delincuente salió corriendo y subió a una moto que había dejado sobre la vereda.
La fuga fue observada por un vecino que dio aviso a la policía, “que llegó enseguida”.
Se estima que tal acción habría quedado registrada en una cámara de seguridad ubicada a los pocos metros.
Cabe mencionar que sospechan que el autor del asalto habría esperado el momento ideal para cometer el asalto, ya que “mi esposo se fue a las 12.20 y el novio de la chica se fue a las 12.30, y a los pocos minutos entró el asaltante. Fue todo muy rápido, porque ella entregó todo lo que había. Ahora está muy nerviosa por lo vivido”.
Juana Velázquez indicó que tiene el negocio desde hace siete años y que el de ayer es el primer asalto sufrido.
Consultada acerca de la seguridad en la zona, uno de los accesos obligados al barrio 25 de Mayo, la mujer dijo: “Más o menos, aunque la policía anda. El chico llamó y vinieron enseguida. La otra vez había movimientos raros en mi casa, por lo que llamé y llegaron muy rápido”.
No obstante planteó que “uno quisiera que anduvieran más seguido”.
Finalmente, la dueña de la panadería planteó que “lamentablemente no podemos” tener seguridad adicional en el negocio. “Tenemos la esperanza de que Dios nos ayude”, culminó.
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