Un día después, el abogado y la escribana reconstruyeron lo vivido frente a la sucursal
Luego del asalto al Banco Industrial de Azul que conmocionó a la ciudad, continúan las repercusiones y comienzan a conocerse los testimonios de quienes vivieron las primeras horas con incertidumbre y nerviosismo.
Con rostros desconcertados mientras esperaban noticias frente a la entidad, los posibles damnificados aguardaron por alguna respuesta. Uno de los episodios que marcó esas horas fue el pedido del abogado Diego Blundo al comisario mayor Fabián Pagge, una de las primeras voces oficiales que salieron del lugar.
En una entrevista con El Eco Multimedios, Blundo narró que “fui a las 13.45 al banco a hacer un depósito porque soy cliente. Cuando voy por la calle San Martín veo un montón de gente y pensé que era por un accidente de tránsito”.
Después, “como vi que estaban al costado del banco, pensé que había un ofrecimiento de trabajo y a eso se debía la cola. Pero vi que había empresarios muy conocidos”.
Luego de estacionar su vehículo personal, se dirigió al banco para realizar la operación que en principio fue a hacer. En ese instante “me encuentro con un conocido, que sabe que tengo una caja de seguridad, que me dice ‘doctor, nos robaron las cajas de seguridad’. Casi me agarra un infarto”.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailun escribano
En un contexto signado por la conmoción y la desinformación propias de las primeras horas después del atraco, Blundo evaluó la situación: “Veía que la policía entraba y salía constantemente del banco pero no había una dirección dónde ir”, dijo. A su vez, “veía a los empleados del banco que estaban como hipnotizados, y nosotros afuera, que sabíamos que habían robado las cajas pero no cuáles”.
Conforme aumentaba el nerviosismo en el lugar, el comisario mayor Fabián Pagge, jefe de la Departamental de Tandil, salió del interior del banco, confirmó el hecho, y en pos de tranquilizar a los presentes, anticipó que “el número es reducido”.
De este modo, Blundo avizoró una alternativa: “Como no teníamos información, salió el comisario y da una información. Cuando dijo que eran pocas cajas tenía las palpitaciones al máximo. Entonces, como no podemos entrar y nadie de la entidad sale, convoquemos a un escribano público que ingrese, que nos va a dar fe pública; que se quede al lado de las cajas viendo el operativo”.
Buscaban que un escribano “nos garantice las cajas que fueron sustraídas y cuáles no”.
De este modo, acordaron el ingreso de la escribana Cecilia Saling a la zona de las cajas de seguridad, quien constató el módulo y número de las que fueron violentadas por el accionar de los cuatro delincuentes. Así, durante horas, contestó las consultas de los clientes que buscaban saber si su caja se encontraba entre las 12.
“Afuera había 50 ó 60 personas, todos con cajas de seguridad y 6 ó 7 abogados. A pesar de ser abogados, estábamos todos shockeados”, concluyó Blundo.
la escribana
Con el correr de las horas, “esta señora me dijo que me vaya y que cualquier cosa me avisaba. Me fui a mi casa y a las 15.30 me llama una persona que estaba en el banco”.
Tras acordar entre un grupo de clientes, “me dijeron que entrara al banco para constatar cuáles eran las cajas, los números y la cantidad”.
En el subsuelo de la entidad, “un policía iba tocando de a una las tapas que estaban abiertas y fuimos tomando nota por módulo los números. Además, constatando que en los sectores donde no hubo nada, que no hubiera cajas abiertas. Hasta ahí es lo que hice”, describió sobre la intervención.
“Describir lo que encontré en la zona de las cajas es difícil. Cuando entré se veían cofres tirados en el suelo. Había un cuchillo y el señor de la Policía Científica iba a hacer un inventario cofre por cofre porque abrió uno y había un fajo de dinero”, relató Saling. *
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios