Un edificio emblemático en la historia de Tandil

Por Lic. Nancy PASTOR (Profesora y licenciada en Historia. Coordinadora del Programa UNICEN Divulga, Secretaría de Relaciones Institucionales, UNICEN)

El edificio en el que actualmente funciona el Rectorado de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires en la ciudad de Tandil, fue inaugurado el 20 de diciembre de 1919, fecha  en que abrió sus puertas el distinguido “Palace Hotel”.

Cinco décadas más tarde, en 1971, el tradicional establecimiento hotelero se convirtió en sede propia de la Universidad de Tandil, una de las entidades privadas que fueran pioneras en materia de educación superior, en una zona del territorio bonaerense hasta entonces no cubierta por el Estado Nacional.

En 1974, al crearse la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires sobre la base de la Universidad de Tandil, el Instituto Universitario de Olavarría y su adscripto, el Departamento de Agronomía de Azul, el histórico edificio pasó a integrar el patrimonio del Estado nacional.

1919

Al iniciarse la década de 1920, la ciudad de Tandil, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires,  se preparaba para celebrar el centenario de su fundación. Contaba para la fecha, según datos del Censo Nacional de 1914, con 15.670 habitantes, población urbana inferior a la que todavía residía en la zona rural del partido. Italianos, españoles, franceses, daneses, suizos y alemanes, entre otras nacionalidades, constituían nada menos que el 37% de la población e imprimían con sus costumbres una nueva fisonomía al antiguo puesto de frontera.

La economía, crecientemente diversificada desde el punto de vista comercial y financiero, tenía en el sector agropecuario una fuerte  base de sustentación. La explotación de las canteras, que fuera coincidente con la expansión urbana de la ciudad de Buenos Aires a la que abastecía de adoquines, estaba comenzando a decaer al tiempo que se producía un incipiente desarrollo de la industria metalúrgica. Completaba el panorama económico una cierta expansión del turismo -evidente al  constatar la nutrida oferta hotelera publicitada en los diarios de la época- que había tenido en la Piedra Movediza caída en 1912, su mayor atractivo como destino elegido por viajeros procedentes en su mayoría de la Capital Federal.

18 escuelas públicas y 6 privadas a las que asistían alrededor de 3500 alumnos; cuatro bibliotecas populares que registraban un interesante movimiento de lectores y una entidad, la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, que alentaba inquietudes artísticas revelan algunas facetas de la vida cultural en el Tandil de entonces.

La ciudad se vio renovada con la inauguración de importantes edificios: el Palacio Municipal y el ex Banco Hipotecario Nacional, a los que se sumaba el remozado Teatro Cervantes fundado a fines del siglo XIX por la Sociedad Española de Socorros Mutuos, ahora convertido en cine.

En este marco, en los últimos días de diciembre de 1919 cuando se iniciaba la temporada de verano, abría sus puertas el  “Palace Hotel”. Ubicado al igual que los mencionados edificios frente a la plaza principal, su construcción fue producto de la iniciativa de María Gastañaga de Santamarina. Integrante de la alta sociedad, la señora era nuera de Ramón Santamarina, un estanciero de origen español que había llegado a la zona a mediados del siglo XIX, acumulando una cuantiosa fortuna que le permitió a él y a sus herederos hacer importantes donaciones a la comunidad tandilense. Fue también fundador de una numerosa familia cuyos miembros llegarían a desempeñar altos cargos en la vida política nacional.

Con la finalidad de construir un hotel de alta categoría, Gastañaga adquirió un lote ubicado en la céntrica esquina de Pinto y Chacabuco, encargando el diseño de la obra al arquitecto italiano M. Pancetta Bisighini y la construcción al inmigrante checo José Staneck.

Inicialmente compuesto por una planta baja y dos pisos, años más tarde se agregó un tercero adquiriendo la fisonomía que luce en la actualidad. Su estilo arquitectónico seguía el modelo de los hoteles europeos de la época y podría caracterizarse de ecléctico.

La propietaria, quien cedería la explotación comercial al reconocido Hotel Savoy de Buenos Aires, no reparó en gastos tanto a la hora de la construcción como de la decoración interior:

“Maderas especialmente traídas de Europa, de Francia y Alemania más concretamente, cristales templados y biselados para su puerta original de acceso que era giratoria, hasta completar la pintura, decoración  y mobiliario, íntegramente enviados desde Inglaterra y Francia, permitieron que se llegara al final de la obra… Sus habitaciones con baños privados, su comedor, sus salones de fiestas y de estar, estaban lujosamente amoblados y lucían señorialmente. Mármol de Carrara por doquier, estucos artesanales en sus columnas, espejos franceses, loza y porcelana, vajilla y platería, completaban este fabuloso edificio que hoy integra el patrimonio histórico de Tandil.” (1)

Naturalmente la inauguración del Palace constituyó un acontecimiento social y el diario “Nueva Era”, previo anticipo en primera plana y sin retacear elogios a la hora de describirlo, publicó la siguiente crónica:

“Vióse el sábado a la tarde extraordinariamente concurrido el ‘Té concert’ con que obsequiaba a la sociedad tandilense la empresa de este importante establecimiento con motivo de la inauguración del mismo. No obstante que aún no se han hecho sentir los grandes calores, el hotel cuenta con numerosas solicitudes de hospedaje. En él encontrarán los viajeros todas las comodidades, está instalado con  todo lujo y confort” (2)

El Eco de Tandil, por su parte, resaltaba la importancia de la nueva firma para la economía local a la vez que destacaba el impacto que ocasionaba en la población:

“Con motivo de la apertura del nuevo hotel, son numerosas las familias que circulan por la Plaza Independencia, pues al fin y a la postre, como se dice, es una novedad por su iluminación, por sus lujosas instalaciones y por la simétrica colocación de su mueblaje y hasta por el elegante vestuario de los mozos de comedor.” (3)

En adelante y por espacio de cinco décadas, el distinguido hotel cambiará de propietarios –pasando de la familia Santamarina a la firma que integraban José Fusta, Manuel García Fuertes, Francisco Fourcade y Aurelio Balín-; alojará a destacadas figuras de la vida política nacional como Arturo Frondizi, Alfredo Palacios y Ramón Castillo; será escenario de eventos sociales, académicos e institucionales y sufrirá los vaivenes de un sector turístico que demorará bastante tiempo en alcanzar un nuevo ciclo de prosperidad.

Testigo silencioso del crecimiento de la ciudad, nuevos horizontes le aguardaban al edificio al iniciarse los años ´70.

1971

Más de 65 mil habitantes residían en Tandil en 1970. La localidad cabecera del Partido había vivido un significativo crecimiento en la década del ´60 recibiendo población que las zonas rurales expulsaban, tanto como migrantes procedentes de diferentes ciudades bonaerenses que se desplazaban por el territorio provincial en busca de mejores oportunidades. (4) Oportunidades que la zona parecía ofrecer a juzgar por el importante desarrollo industrial y comercial que experimentaba.

A la tradicional actividad agropecuaria como uno de los ejes de la economía local se agrega un fuerte crecimiento del sector secundario, particularmente en la rama metalúrgica, que se convierte en un marcado generador de empleo; al igual que el rubro comercial, en el que también satisfacían sus necesidades de consumo vecinos de los pueblos aledaños.

Un sostenido avance de la construcción y como consecuencia de las actividades subsidiarias, se vio reflejado en la erección de numerosos edificios de propiedad horizontal que poblaban el centro de la ciudad. También en los barrios, a los que se podía llegar utilizando varias líneas de transporte urbano de pasajeros. Asimismo, la instalación de antenas para la comunicación vía satélite, la inauguración de una central telefónica automática y el funcionamiento de la red de gas natural iban expandiendo progresivamente los servicios urbanos.

Un museo de artes plásticas y otro de carácter tradicionalista, veinte bibliotecas populares, cinco cines y dos teatros, conformaban la oferta cultural orientada a satisfacer las necesidades artísticas, intelectuales y de entretenimiento de la población.

En materia de educación, funcionaban 106 establecimientos a los que asistían 16.000 alumnos. En la cúspide del nivel superior se encontraba la Universidad de Tandil, creada en 1964 por iniciativa de un grupo entusiasta de docentes, profesionales y estudiantes,  liderados por el Dr. Osvaldo Zarini, quienes se empeñaron en dotar a la ciudad de una institución que formara a la creciente población estudiantil, impedida de acceder a los centros universitarios tradicionales. (5)

El carácter original de este emprendimiento privado no confesional, deriva del hecho de que lejos de ser conducido con un criterio empresarial, allanaba el camino a sus aulas a los estudiantes de escasos recursos, mediante la contribución de la comunidad. (6)

A medida que la oferta académica impartida por sus cuatro Facultades se diversificaba y la matrícula se incrementaba, la necesidad de contar con instalaciones adecuadas se hizo ineludible. Como consecuencia, con fondos aportados por la administración municipal, la gobernación de la provincia de Buenos Aires y el gobierno nacional, la “Fundación Universidad de Tandil” adquirió en 1971 el antiguo Hotel Palace, el que para la fecha sólo recibía turistas de manera esporádica.

Así, en su edición del 5 de junio de 1971 -y reflejando la trascendencia que el acontecimiento revestía para la ciudad- el vespertino local describía con profusión de fotografías en su portada, la inauguración de la nueva sede de la Universidad de Tandil:

“Tres motivos tiene la fecha de hoy para quedar grabada con caracteres imborrables en la historia de la Universidad de Tandil. La inauguración de su edificio propio, el séptimo aniversario de su creación y la entrega de diplomas a sus primeros egresados.

Ello dio motivo esta mañana para un trascendental acto, que contó con una concurrencia que colmó las instalaciones del hasta hoy Hotel Palace y que rebasó por la calle Pinto, para seguir desde la calle la transmisión de la ceremonia.” (7)

El emotivo evento había sido encabezado por el Presidente de la Nación, Tte. Gral. Alejandro A. Lanusse, su Ministro de Educación y el Intendente Municipal, a la vez que rector de la casa de altos estudios, Dr. Osvaldo Zarini.

Tres años más tarde y luego de sortear no pocos obstáculos, se creaba la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) sobre la base de la Universidad de Tandil, el Instituto Universitario de Olavarría y su adscripto, el Departamento de Agronomía de Azul. Entre los fundamentos del proyecto presentado por los Senadores Nacionales Juan Carlos Pugliese y Fernando de la Rúa que diera lugar a la ley 20.753, se aludía centralmente a dos aspectos, por un lado, la importancia demográfica y económica de la zona de influencia de la universidad proyectada y, por el otro, la insuficiencia del esfuerzo privado para hacer frente al crecimiento universitario de la región.

Como consecuencia, los bienes, estructura académica, alumnos, docentes y no docentes de los respectivos institutos fueron transferidos a la nueva entidad pública de alcance regional,  pasando el antiguo hotel a  formar parte del patrimonio perteneciente al Estado nacional.

Durante los siguientes diez años las Facultades de Ciencias Económicas, Ciencias Exactas, Ciencias Humanas y Ciencias Veterinarias desarrollaron sus actividades entre los muros del tradicional edificio, convertido en epicentro de la vida universitaria a la par que en sede del Rectorado. A partir de mediados de la década del ´80 dichas unidades académicas comenzaron a trasladarse al Campus Universitario -que ubicado a 8 km del centro de la ciudad había empezado a edificarse en 1980- proceso que concluiría a fines de los años ´90.

2010

A lo largo de la primera década del siglo XXI,  Tandil ha experimentado una serie de transformaciones productivas, demográficas y culturales. En efecto, a nivel económico y de la mano de la valorización de los commodities en el mercado internacional se han modificado las técnicas productivas, la naturaleza de las empresas agropecuarias y la estructura de la propiedad de la tierra. Asimismo, el incremento de la renta de la tierra ha tenido un fuerte impacto en la economía regional, en la producción y demanda de servicios y fundamentalmente en la fisonomía urbana a través de la ocupación de nuevos espacios y de una acentuada expansión edilicia.

Del mismo modo, a partir de las sierras más antiguas del país como principal atractivo, de una oferta creciente de servicios y de una fuerte inversión en el sector, el turismo ha evidenciado en estos años un marcado crecimiento.

En materia de población, la ciudad, que de acuerdo al Censo Nacional de 2001 contaba con 100 mil habitantes, se ha convertido en un polo de atracción en gran medida para familias de clase media y media alta que aspiran a mejorar su calidad de vida en centros urbanos a los que consideran menos afectados por los problemas de inseguridad.

La instalación en el seno de la sociedad civil de una conciencia preservacionista en lo referente  al paisaje y al patrimonio cultural, ha incidido en la reciente regulación de la actividad canteril al tiempo que ha generado un debate sobre la necesidad de apuntar a un desarrollo sostenible redefiniendo, entre otras cosas,  el futuro de la construcción en el faldeo de las sierras.

Festivales de cine y de música popular, encuentros de teatro, feria del libro, salones de arte y conciertos, entre una multiplicidad de actividades, integran la nutrida oferta cultural que Tandil brinda a lo largo del año. En un significativo número, las mismas tienen lugar en las instalaciones del Aula Magna de la UNICEN y en la sala Teatral “La Fábrica”, ambas emplazadas en la planta baja del ex Palace Hotel.

Varios institutos de nivel terciario satisfacen las necesidades de formación de las jóvenes generaciones, al igual que la Universidad Nacional del Centro, ya consolidada luego de 36 años al servicio de la educación pública. En tal sentido, los 13.000 alumnos que cursan sus estudios este año frente a los 1765 que conformaban la matrícula inicial en 1975, así como, de manera análoga, los 13.000 graduados que desde su origen se educaron en sus aulas, (8) constituyen claras evidencias del crecimiento institucional registrado.

Mucho es también lo que se ha avanzado en materia de obras concretadas en el Campus Universitario de Tandil a lo largo de los años,  lo cual ha permitido a las distintas unidades académicas desarrollar plenamente sus actividades de gestión, docencia e investigación.

La sede del Rectorado, en cambio, alberga en la actualidad sólo despachos oficiales y oficinas así como, temporariamente,  aulas y dependencias de la Facultad de Arte. Sin embargo, en tanto constituye el espacio físico en el que tienen lugar buena parte de los debates del Consejo Superior y las Asambleas que eligen democráticamente a las máximas autoridades, continúa siendo el centro neurálgico de la vida política universitaria.

Es posible afirmar, finalmente, que más allá de los diferentes usos de que ha sido objeto a partir de su inauguración, el emblemático edificio está desde hace 90 años fuertemente interrelacionado con la historia de la ciudad.

* Texto incluido en la presentación del Proyecto de Declaración del edificio como Monumento Histórico Nacional, concluido en noviembre de 2010.

 

Notas:

1. Daniel E. Pérez “Historias del Tandil II”, CIDLE Editora, Tandil, 2008. Pág. 138

2. Diario Nueva Era, edición del 22 de diciembre de 1919.

3. Diario El Eco de Tandil, edición del 25 de diciembre de 1919.

4. Pastor, Nancy   “Migraciones internas hacia ciudades intermedias. El caso de Tandil (provincia de Buenos Aires) entre 1945 y 1980.” Cuadernos de Investigación, Instituto de Estudios Histórico-Sociales (IEHS), Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Tandil. 1994. Páginas 9 a 11.

5. Pastor, Nancy  “Aportes para una historia de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires”, UNICEN, Tandil, 1999. Pág. 24.

6. Ibídem, pág. 27.

7. Diario Nueva Era, 5/6/1971.

8. Información suministrada por el Departamento de Estadística de la UNICEN.

Bibliografía:

– Anuario Nueva Era 1944, Tandil, 1944.

– Anuario Nueva Era Bodas de Oro, 1919-1969. Tandil, 1969.

– El Hage, Elías y Pasolini, Ricardo (2010) “Tandil en la Argentina del Bicentenario. Vida cotidiana y sociedad, 1823-2010.”, CET, Municipio de Tandil, Usina Tandil, Tandil.

– El Eco de Tandil Edición Especial 125 Aniversario, Tandil, 2007.

– Gorraiz Beloqui, Ramón (1978) Crónicas del Tandil de Ayer. Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Tandil.

– Pastor, Nancy (1994) “Migraciones internas hacia ciudades intermedias. El caso de Tandil (provincia de Buenos Aires) entre 1945 y 1980.” Cuadernos de Investigación, Instituto de Estudios Histórico-Sociales (IEHS), Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Tandil.

–                          (1996) “Historia del Teatro Cervantes de Tandil desde su creación hasta  su transformación en cine, 1887-1924”, UNICEN, Tandil, (mimeo).

–                          (1999) “Aportes para una historia de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires”, UNICEN, Tandil.

– Pérez, Daniel E. (1976) “Universidad de Tandil. Historia de un esfuerzo.” Talleres Grafitán, Tandil.

–                             (2008)  “Historias del Tandil II”, CIDLE Editora, Tandil.

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