Un emprendimiento de pizzas da oportunidad de integración laboral a un grupo muy especial
Para los integradores laborales es una preocupación central saber qué harán los chicos al terminar la escuela. Esta inquietud se cruzó con la percepción del padre Fabián, que veía que el edificio del hogar estaba abandonado y allí podía hacerse algo útil para la comunidad.
Con esta premisa, el padre Fabián y la gente de Cáritas pensaron en poner en marcha una máquina para hacer fideos y, acto seguido, convocaron a las escuelas especiales que trabajan en conjunto para participar del espacio.
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La máquina de pastas era pesada y difícil de manejar y por un conjunto de circunstancias desfavorables, el proyecto no progresó. Sin embargo, la semilla estaba sembrada y cimentó en un taller de prepizzas, que empezó a realizarse un día por semana.
A medida que creció la demanda por parte de la comunidad, se dieron cuenta de que necesitaban una jornada de trabajo más, algo que se implementó rápidamente. Más adelante y superadas todas las expectativas, el taller comenzó a funcionar cuatro días.
Integrantes y tareas
En este momento doce chicos de 15 a 28 años están integrados en el plan. Provienen de las escuelas especiales 501, 502, 503 y 504 y son llamados ?integrados laborales?. A todos ellos se los prepara para el mundo laboral y en este taller aprenden aquellos secretos del oficio, que se inician en la producción y finalizan en la comercialización.
La enseñanza del proceso la realizó una voluntaria de Cáritas que dio la receta que implementaron y adecuaron poco a poco las maestras y los chicos.
Hoy en día el conocimiento gastronómico es tan preciso y mecánico que han logrado optimizar el tiempo para producir mayor cantidad de pizzas, realizando solos cada una de las tareas necesarias.
En este momento cada chico recibe una ganancia por lo trabajado y algunos de ellos han obtenido recompensas que se deben al esfuerzo especial hecho para lograr mayor cantidad de pedidos.
Cabe destacar que la realización del proyecto y su concreción es responsabilidad y labor conjunta de todas las escuelas especiales, ya que hasta el envasado y etiquetado se efectúa dentro de estas instituciones.
Dar lo mejor
Este es un producto que ha sido aprobado por Bromatología. Además, los chicos participaron del curso de manipulación de alimentos, lo que hace que el producto final pase por todos los cuidados posibles.
Los primeros compradores fueron los papás y los docentes en las escuelas, y los vecinos tandilenses pronto se entusiasmaron con el producto y la disposición de los jóvenes y se sumaron de tal manera que hoy en día cumplen con la entrega de 70 unidades al día que venden en su totalidad, ya que si no han sido encargadas, salen a ofrecerlas al barrio hasta quedar con las manos vacías, prontas para volver a trabajar.
Importantes logros
La integración laboral, que muchas veces encuentra dificultad en lo social, ha pasado la prueba y las maestras han notado una gran colaboración por parte de las familias y la ciudad en general.
Por ello, hoy se animan e invitan a los tandilenses para que sepan que están allí, que se pueden acercar al Hogar los lunes, martes, jueves y viernes de 13 a 17 para conocer a los chicos y la tarea que allí están desarrollando.
Es claro que en este camino los jóvenes han crecido enormemente, progresado y aprendido a comprometerse laboral y socialmente, lo que hoy los hace funcionar como un grupo cohesionado, con pertenencia.
Además de estos logros, para las maestras es toda una satisfacción que ya cuentan con dos alumnos que están en condiciones de salir al mercado laboral e incorporarse a un trabajo del área, ya que tienen los conocimientos gastronómicos y de higiene necesarios para desarrollar esta actividad.
Equipo de trabajo
Parte del equipo de trabajo lo conforman: Gabriela Roca, terapista ocupacional; Stella Ballini, asistente social; Rosa Rybar (voluntaria de Cáritas), Ana, que es una de las mamás del grupo que todos los días se hace presente para aportar su granito de arena a la producción y, fundamentalmente, los responsables de acompañar en este trabajo son las maestras integradoras Cristina Medina, Mona Pullini, Stella Maris Ardito, Gabriela Zárate y Candela Ferrari, quienes dicen al unísono: ?Nos sentimos orgullosas, venimos contentas y nos vamos contentas, estimuladas, porque vemos que los chicos progresan día a día y eso es lo que más nos une y gratifica?.*
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