Un empresario estafado con cheques robados planteó el modus operandi
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La fábrica tandilense fue el lugar en el que el lunes fueron detenidos tres hombres, que a las pocas horas recuperaron la libertad.
En diálogo con el programa “Vení Mañana” (Tandil FM, 104,1) el empresario planteó su testimonio apuntando a que otros comerciantes de Tandil tomen los máximos recaudos y eviten caer en situaciones similares.
Explicó que “cerca del 16 de diciembre vinieron como clientes normales y solicitaron un par de productos, como si fuera una transacción normal. Pactamos la forma de pago y nos dejaron el número de la cuenta a la que pertenecía la chequera como para que investiguemos y nos quedemos tranquilos”.
Tras esa operación, a la semana siguiente los presuntos estafadores volvieron y realizaron una compra un poco mayor, con la misma modalidad. “Habíamos investigado por internet y habíamos entrado al banco y verificado que la cuenta estaba en perfectas condiciones”, añadió Martens.
Nuevamente la operación fue a 30 días, pero “algo no nos cerró y empezamos a sospechar, pero ya habían cargado las aberturas y se habían retirado. Allí empezamos a rastrear ya el cheque y no la cuenta de la empresa olavarriense a la que dijeron pertenecer”.
La conclusión fue que “el cheque estaba robado hacía dos años. El único error que cometimos fue que tardamos un poquito en llamar a la empresa titular de la cuenta para ver si estaba todo en orden”.
Desde la firma olavarriense se les informó que la chequera había sido robada hace dos años y que “había un montón de cheques dando vueltas”.
“La hicieron demasiado bien”
La empresa tandilense empezó a rastrear el destino de la mercadería a través del flete para tratar de recuperarla, “pero no pudimos porque lo habían hecho demasiado bien: el transporte dejó las aberturas a dos cuadras de acá y luego ellos se las llevaron. Pasamos a las dos horas y no estaban”.
Manuel Martes añadió que “una puerta no les entraba en el flete que habían contratado. En la semana del 28 nos llamaron para hacer un pedido por teléfono y pedir que se lo enviemos, pero los invitamos a venir al taller”.
En el interín acordaron con el jefe de Seguridad Vial, subcomisario Oscar Urruchúa, que “si llegaban a venir lo llamaríamos para que actuaran. Vinieron el lunes, sabiendo que no nos podíamos comunicar con bancos. Tratamos de demorarlos mientras dimos aviso a la policía, actuando de la manera más prolija ya que no sabíamos cómo podían reaccionar”.
Admitió que “teníamos una mezcla de sensaciones porque estábamos hablando con quien no estafó pero no podíamos hacer mucho”.
Martens estimó que los compradores de mala fe “nos subestimaron, ya que los cheques no habían entrado aún y nosotros habíamos investigado la cuenta. No pensaron que habíamos investigado el cheque también”.
Planteó que el sistema de información bancaria por internet no permite conocer en forma inmediata la existencia de cheques robados, en tanto que los autores de la estaba “son muy buenos, porque no se inmutaban ni se les movía ni un pelo”.
Hasta el momento la firma Martens Aberturas por el momento no ha podido recuperar la mercadería, no obstante lo cual se mostró esperanzada en el trabajo policial.
“Compraban como quien va al supermercado y mete latas en el carrito, cuando en este rubro no se trabaja así” -dijo- y recomendó a los comerciantes “no dejarse llevar por el monto de la compra y parar la antena porque por algún lado viene el golpe bajo”.
“No se le movía un pelo”
De los tres que teníamos en el taller, “cuando llegó la policía agarró a dos. El tercero, viendo todo eso, seguía hablando con nosotros como si nada. No se le movía un pelo y veía a sus dos compañeros detenidos atrás del vidrio”.
Añadió Martens que “suponemos que esperaba que se llevaran a los otros dos y zafar él”.
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