Un entretenido empate entre Argentina y Colombia
Un estadio de Unión y Progreso colmado por unas 1200 personas vivió anoche un atractivo encuentro de Showbol, una modalidad de juego reducido que en los últimos tiempos ganó importancia en Argentina de la mano de ex jugadores notorios que abrazan esta especialidad como una forma de prolongar sus carreras. Un gran impulsor del juego fue hace tres años Diego Maradona, que dio el puntapié inicial a esta especialidad en el país, con algunos duelos frente a Brasil y otros seleccionados formados con figuras reconocidas. Ayer, se midieron Argentina y Colombia con varios nombres de nivel internacional, que actuaron como atractivo para los tandilenses, y el encuentro terminó en una emotiva igualdad en 16 goles.
El showbol se juega con seis jugadores por lado en un campo reducido, con paredes laterales que impiden que la pelota salga de juego, lo que le da una variante diferente al juego, ya que se hace más intenso y áspero, sobre todo cuando la disputa de la pelota es sobre los laterales.
Argentina fue el combinado que aportó nombres con más reconocimiento anoche. Además de Claudio Caniggia, llegaron Sergio Goycochea, Alberto Acosta, Rubén Capria, Leonel Gancedo, José Basualdo, Roberto Trotta, Diego Soñora, Claudio Husain, Damián Manusovich e Ignacio González. Por el lado de los colombianos, el más destacado, y reconocido con mucho afecto por los tandilenses, fue Mauricio Serna, el ex Boca Juniors. También estuvieron otros ex jugadores del seleccionado colombiano como Víctor Hugo Aristizábal y Diego Osorio. Además, el plantel tuvo a Hugo Tuberquia, Edgar Castaño, Carlos Gutiérrez y Oswaldo Makenzie, que terminó siendo fundamental para el empate definitivo.
Por las características de la cancha, les costó a los jugadores mostrar acciones lucidas, y en cambio hubo mucha marca y un festival de remates de cualquier parte de la cancha. Las dimensiones reducidas no dejaron ver lo mejor de Caniggia, que de todas maneras fue el goleador argentino y asombró con su impecable estado físico y su acostumbrada velocidad. Tampoco pudieron mostrar sus virtudes jugadores como Rubén Capria o el Beto Acosta. El que sobresalió fue Leonel Gancedo, con algunas muestras de habilidad y una gran pegada para conseguir goles importantes.
Del lado de los colombianos, Aristizábal fue el más determinante por su habilidad y capacidad de definición, y también aportó buenos momento el habilidoso Osorio.
Comenzó mejor Colombia, y en pocos minutos se puso 3-0 arriba. Argentina descontó con un penal de Acosta, aprovechando la regla que pena los remates deliberados fuera de los límites del campo de juego y un tanto de Caniggia.
Después, el encuentro due un intercambio de goles permanente, sin que ninguno sacara ventajas determinantes. La lesión del arquero Tuberquia, antes de finalizar el primer tiempo (el partido se dividió en tres capítulos de 30 minutos), pareció ser un golpe definitivo para Colombia, ya que no trajo un suplente en el plantel. Sin embargo, Makenzie, ex jugador de Junior de Barranquilla, fue el encargado de ocupar el arco, y no sólo lo hizo con bastante sobriedad, sino que le regaló al público algunas ?lujos? con sus manos y sus pies. Y como si esto fuera poco, cerca del final, y cuando el triunfo de Argentina parecía sellado, el arquero improvisado sacó un gran remate saliendo apenas desde su propia área que se clavó en el ángulo superior derecho de Nacho González, y se convirtió en la igualdad definitiva.
Tal vez, para que el público pudiera haber seguido mejor las alternativas del encuentro, faltó un cartel indicador de los goles de cada equipo y un reloj que marcara el tiempo de juego, ya que costó seguir el resultado por la cantidad y continuidad de los goles.
El encuentro sirvió para ver en acción a jugadores de primer nivel que se mantienen en muy buen estado, por haber jugado en el más lato nivel hasta no hace mucho tiempo. Lejos de darle a las acciones un ritmo de exhibición y de encuento amistoso, ambos equipos se tomaron muy en serio el desafío y no faltaron las piernas fuertes, algunas jugadas al límite, y algún pequeño incidente en el final, protagonizado por Serna y Husain, que no llegó a mayores. Es que más allá de algún reclamo airado o un insulto por algún fallo, primó la buena onda entre los jugadores. Todo ante la atenta mirada del ex árbitro de primera Carlos Mastrángelo, que sirve para manejar el partido, más que para dirigirlo, y tiene como objetivo mantener a todos contentos.
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