Un golpe al pragmatismo
Leo las declaraciones de Julio Elichiribehety y me lo imagino detrás de su escritorio, tomándose la barbilla y sacando cuentas, que no le dan.
?La recesión se va a hacer sentir?, dice. Y ahora es como si lo estuviera viendo, pegándole al escritorio, con la mano de canto, como un karateca de feria, que intenta quebrar dos o tres ladrillos de utilería.
Justamente, ladrillos (pero de verdad), pienso, son los que le están faltando a la dependencia que maneja Elichiribehety. Porque la Municipalidad paga 550 alquileres por mes, para otras tantas familias que no pueden ni siquiera pagarse un techo. Y porque en los últimos seis meses, los alquileres subieron un 70 por ciento. Y Elichiribehety saca cuentas. Porque también aumentó el precio de los alimentos, que refuerzan la mesa de miles tandilenses que son pobres. Que por estos días, cada vez son más y más pobres. Y no le dan. Las cuentas. Encima se viene el invierno, que como se sabe, es más caro.
Por eso el secretario de Desarrollo Social saca cuentas. De las que se hacen con números y de las otras: las que se tejen con nombres, alianzas, sellos, fotos y declaraciones públicas. Y tampoco le dan.
Porque resulta que su Jefe dejó el pragmatismo de lado y decidió mostrarse ?auténtico?. Justamente, el hombre al que ayudó a llegar al poder, le viene a complicar las cuentas de esta manera. Porque si como todo hace suponer, el aparato K les hará tronar el escarmiento de la billetera a aquellos que se le animaron a pararse de la ?vereda de enfrente?, la situación se hará complicada para Tandil. Y para Elichiribehety, el hombre que supo hacer buenas migas con la ministra Kirchner o con cuanto ministro de Desarrollo Social pasó por la Provincia.
Pero Lunghi no dudó en mostrarse ?auténtico?, no sólo una vez; dos, tres, las que hicieron falta. ?Que se retrotraiga la situación al 10 de marzo….?, ?que den la cara los gobernantes…?, ?queremos un federalismo auténtico…?,´gritó un Lunghi tribunero, mientras pedía perdón (a los tandilenses) por las dudas y por adelantado.
Y por cada aparición pública del Intendente, Elichiribehety sacaba el lápiz rojo.
Justamente su Jefe, el hombre que no dudó en esconder las banderas radicales para ganar la intendencia en el 2003. Ni titubeó, con un pragmatismo oportuno y calculador, en evitar las fotos con Carlos Fernández mientras duró la campaña. No era oportuno mostrarse con el por entonces concejal porque no tenía ?feeling? con la gente. Pragmatismo puro, el de Lunghi. Al menos para llegar al poder o lo que es parecido: a la hora de lograr su objetivo personal.
Sin embargo, cuando lo que está en juego o en duda es la capacidad de un Municipio (tan auténtico como alejado de los favores del poder) para capear una crisis socioeconómica que toca la puerta, optó por la ?sinceridad?, por un ?purismo? que sin duda la historia se encargará de enaltecer. Porque se sabe que son éstos los gestos que quedan para la posteridad: la nobleza de quien no calla lo que piensa y no la mezquindad del que oculta lo que no conviene mostrar.
Mientras tanto, en el aquí y el ahora, Elichiribehety, cual karateca sin ladrillos, golpea con fuerza el escritorio mientras saca cuentas. Y sabe que ?como los maderos de San Juan o los pobres de Tandil, que piden y piden…- no le dan. O algo peor.
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