?Un grupo de inadaptados no puede empañar el Carnaval?
Si bien había habido corridas los días anteriores, todo parecía quedar ahí. Sin embargo, el lunes por la noche al finalizar el corso, un grupo de vándalos se trenzó en una verdadera batalla campal con la policía. Dardo Casal, un hombre dedicado desde siempre a trabajar con menores en riesgo a través de Flor de Murga le contó a este Diario sus sensaciones.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“La noche de los disturbios estuvimos en el tablado con la familia disfrutando del despliegue de las otras murgas y comparsas y la sensación que tenía en ese momento era de emoción, viendo aplaudir a la multitud, viendo cómo los participantes disfrutaban de la noche del carnaval, dando todo de sí, su identidad, luciéndose para que la fiesta fuera completa”.
“Cuando ya estaba concluyendo -prosiguió- nos fuimos todos para casa, para el barrio de las ranas con la sensación de que había sido una noche maravillosa de colorido, popular y familiar. Siempre decimos que el carnaval lo hacemos entre todos y cada uno se tapa con el poncho que tiene y valoro inmensamente lo que hacen los grupos, y la fiesta pareció terminar con las cumbias sonando en los altoparlantes; nos fuimos, decía, por 4 de Abril, y llegamos a casa, y esa noche me dormí con una enorme sensación de alegría”.
Sobre los episodios violentos relató: “A la mañana siguiente cuando prendo la radio me entero de lo que pasó y sentí mucha amargura porque la fiesta estaba tan linda y no es justo que por algunos inadaptados tengamos que hablar más de lo que genera la violencia que de lo que brilló el Carnaval. Porque el esfuerzo para hacerlo es de muchas personas: de los grupos, del Municipio y todos le ponemos el hombro para darle al tandilense y al turista una noche distinta, de alegría, fantástica y no cobramos entrada para que vaya todo el mundo y no tendría porqué terminar así”.
Acerca del hecho puntual enfatizó: “Que otra gente utilice el Carnaval como vidriera para demostrar su ‘fortaleza’ -creo que pasa un poco por ahí- es una barbaridad. Aquí se juntan barritas, de un barrio, de otro, pero si se quieren pelear por algún motivo en particular que lo hagan fuera del ámbito del Carnaval. Creo que la gente busca protagonismo y cuando están enfrentadas entre sí y viene la policía -no lo vi pero sé que es verdad-, el mismo comisario Jorge López de la seccional Segunda, fue solo a hablar con ellos para tratar de calmarlos y no lo logró y fue como que las barras se pusieron de acuerdo y midieron sus fuerzas contra las autoridades policiales. Una lástima, pero bueno, así se dio”.
Lo que no debió ser
-Todo esto deja un sabor muy amargo…
-Por supuesto, por el hecho de que son muchas horas y gente preparándose para esta fiesta, porque el sentido de una murga es mostrar su felicidad y si vemos que la gente aplaude, bailamos de alegría en una pata, buscamos eso, no que termine así… está bien, hablamos de un grupo minúsculo y cuando la agresividad es tan grande sobrepasa las más de diez mil personas que fueron a disfrutar del espectáculo.
-Una fiesta popular y familiar empañada, tal como lo señala, por un grupo de inadaptados que encuentran en la gresca su escape violento…
-¡Claro! Y no es justo porque cada uno prepara su número y vestuario durante meses para mostrarlo en el Carnaval, no para terminar con temor a que estos -algunos hombres grandes y otros más jóvenes- intenten empañar una fiesta de su propia ciudad.
Nosotros este año presentamos “A jugar se ha dicho” y nos divertimos con las familias, mostrando los juguetes con los que jugábamos de chicos y que hoy no se ven, como el yo-yo, el teléfono de latitas, saltando con la soga y tantos otros. Para mí la murga es la pasión más grande de mi vida y allí se involucra el Carnaval y en el desfile me acercaba al alambrado y le decía a la gente “gracias por venir”, porque si uno es capaz de dar felicidad a otro hay que celebrarlo. Claro, había ocurrido algo, unas corridas, y lo del martes ya fue tremendo. Hay gente que descarga su violencia en un ámbito determinado, pero la violencia está engendrada por otras situaciones, no por el Carnaval. Usaron el espacio popular y de la familia para medir fuerzas con la policía. Cómo puede ser, porque tal vez son disputas entre barrios, pero que nada tienen que ver con el desarrollo del desfile. Simplemente traen sus diferencias por otros motivos y aprovechan el ámbito del Carnaval porque buscan protagonismo y quieren que los vean, aunque les estén pegando, pero que pase la gente y los vean.
Creo que de acá en más tendrá que involucrarse más la gente del Municipio y la propia policía, porque hay que darle seguridad a los vecinos que se acercan simplemente por el placer de disfrutar.
Lo que vendrá
“Estamos hablando con Natalia Correa porque el Carnaval tiene que terminar con la quema del Rey Momo que fue hecha por chicos de la Incubadora de Arte y después de esta experiencia veremos cómo nos preparamos para el año que viene”, agregó.
-Fue una experiencia fea…
-Pero le aseguro que de esta situación vamos a salir fortalecidos. Probablemente el cierre se haga el domingo a una hora más temprana y se queme el Momo cuando está cayendo la noche y así terminará la fiesta. Porque el sábado llevaremos el Carnaval al barrio Palermo.
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