Un guía tandilense participó del rescate de los italianos en Mendoza
Hace unos días atrás apareció un video que muestra el rescate de Federico Campanini, un guía de montaña mendocino que comandaba una expedición comercial junto a 3 italianos y que no logró sobrevivir, como sí lo hicieron los otros.
El suceso se inició cuando la expedición, luego de alcanzar la cima del Aconcagua, en la provincia de Mendoza, comenzó a bajar y fue sorprendida por una tormenta que la obligó a descender por el Glaciar de los Polacos, un lugar ?muy técnico? para escalar, según contó Pablo Reguera, un tandilense que se encuentra trabajando como guía de montaña en expediciones a la cima del Aconcagua.
En esta ocasión, Reguera fue partícipe de un rescate que movilizó prácticamente a toda la montaña, que acudió al Glaciar de los Polacos tras un pedido de auxilio que Campanini había llegado a hacer.
En diálogo con Multimedios El Eco, el tandilense contó cómo es la vida en la montaña, y además relató el hecho que se inició con el ascenso y la llegada al lugar. Cuidó sus palabras y omitió relatar lo que vivió en el lugar, ya que el caso se encuentra en manos de la Justicia.
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la montaña
Pablo Reguera es tandilense y trabaja como guía de alta montaña, allí donde ?hay varios guías de Tandil que trabajamos en el Aconcagua?, la montaña más alta del continente. ?Lo que hago es recibir a los grupos en el aeropuerto y, después de pasar por toda la montaña, llegar a la cumbre, que es el objetivo de todas estas expediciones?, que son comerciales y duran entre 18 y 20 días.
Aquí se presenta un dilema que es que con los años el deporte se ha hecho masivo ?y vienen personas con muy poca experiencia, un tipo de clientes que necesitan casi un guía personal cada uno?.
?De los 6 mil para arriba,
hay muy poco oxígeno?
Llegar a la cima del Aconcagua, que tiene más de 6.900 metros de altura, no es nada fácil ni apto para cualquiera. ?De los 6 mil para arriba, hay muy poco oxígeno?, dijo para advertir lo que se vive en la montaña.
Lo que sucede es que, a medida que se asciende, el oxígeno disminuye y ?la cantidad de aire que entra a los pulmones es inferior, y se tiene que respirar más veces?. Por eso es tan importante la aclimatación que hace que ?se vaya acostumbrando el cuerpo a esta falta de oxígeno?, por eso, un ascenso gradual y paulatino hace que ?uno se sienta mejor?.
Sin embargo, ?arriba de los 6 mil metros no hay nada, está el hombre tratando de desafiar la montaña?, señaló.
El rescate de
los italianos
Reguera sostuvo que participó, junto a ?toda la montaña?, del rescate de los italianos, ?un caso particular?, puesto que el Aconcagua ?estaba muy fría, más que otros años?, donde la sensación térmica en la cima descendía a ?los 30 grados bajo cero?.
Cuando sucede un accidente o la pérdida de una persona que se encuentra en una expedición, ?se da un primer aviso al equipo de rescate, que trabaja para el Estado, que sale y, si considera que no da abasto para solucionar el problema, puede empezar a pedir ayuda a los guardaparques o guías que estamos ahí en la montaña?, explicó Reguera.
Según el tandilense, este caso ?fue un poco extraño, porque el guía se pierde y va para el Glaciar de los Polacos, que es muy técnico, y arriba de los 6 mil metros, hacer algo que implique el uso de los brazos es muy duro, porque se escala?.
Así, consideró necesario destacar que, ?de los rescates que hubo en la montaña, es el más complicado que se ha hecho, y que fue un éxito por haber sacado a 4 personas después de dos noches de dormir a esa temperatura. Tres personas sobrevivieron y el cuarto no se pudo pasar?.
La participación
Por su parte, Reguera relató que ayudó a sacar a la gente del lugar: ?Pasé por la cumbre, fui adonde estaban los cuatro semi congelados, y ayudé a evacuar a todo el grupo?.
Para ello, ?salimos a las 6 de la mañana del campamento y llegamos a la cumbre a las 2 ó 3 y empezamos a bajar para Polacos. La sensación que teníamos todos era que estaban muertos. Primero, porque estar a más de 6.900 metros, en todo el mundo se lo considera la zona de la muerte, no se puede ni respirar, incluso hay una saturación de oxígeno en el cuerpo que es la misma que tiene un enfermo terminal. Por otro lado, por el frío?, explicó.
Finalmente, quiso destacar que ?éramos todos amigos de él?, por eso hay que ?imaginar lo que fue para nosotros?.*
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