Un hijo de Luis Cano evitó un robo en su local comercial
El nuevo delito sucedió el domingo a la mañana en el local comercial familiar, en el barrio parque El Calvario, en momentos en que Sergio Cano, hijo del comerciante asesinado, atendía al público, mientras que su madre preparaba platos en la cocina del lugar.
Fue a partir del regreso de un joven que había ingresado una hora antes a comprar cerveza y había mantenido un extraño comportamiento.
Tras volver a comprar cerveza, el supuesto cliente fue observado cuando intentaba robar mercadería, situación que generó la reacción del titular del local que –armado- intentó reducirlo.
En medio de un posterior forcejeo, el frustrado ladrón le mordió la mano a Cano con tal intensidad que logró zafar de una situación comprometida y darse a la fuga.
El caso dio lugar a una causa penal por “Tentativa de robo”, pero -además- tuvo otra connotación dado que las víctimas habían sufrido la pérdida de la cabeza de la familia hace poco más de cuatro años y medio.
El nuevo hecho reactualizó el drama que afectó a la familia Cano, en tanto que la posterior atención policial tampoco fue la esperada por los damnificados.
Testigo presencial
Isabel Clemente, la viuda de Luis Cano, comentó que antes de que ella llegara al comercio su hijo había atendido a dos personas que se desplazaban en un Volkswagen Gol color gris vino.
“Mi hijo los vio sospechosos. Los atendió, les vendió dos cervezas, pagaron y se fueron. Pensó: ‘Zafé’”, acotó.
La mujer indicó que cuando estaba trabajando en la cocina, escuchó hablar a su hijo y pensó que era un cliente común, hasta que lo vio armado y escuchó que le gritaba al desconocido: “Tirate al suelo”.
Luego se enteraría que ese joven actuaba con una mujer que quedó como campana en la esquina.
La reacción de Sergio Cano fue cuando el supuesto cliente adquirió y pagó más cervezas, pero “le fijó la vista a mi hijo, que pensó ‘listo, acá estamos’. Le preguntó si quería algo más y no contestó, sino que hizo un paso para atrás. Mi hijo le volvió a preguntar y éste se fue adonde están los productos de limpieza, desde donde lo miraba fijo”.
Allí fue cuando el comerciante le ordenó que volviera, ante lo cual el desconocido fue al sector de los vinos y comenzó a dar vueltas las botellas. “Se puso de espaldas e hizo movimientos raros, por lo que mi hijo le preguntó qué estaba haciendo. Se había metido botellas en la campera y en pantalón”.
Cano intentó que el desconocido se tirara al piso, ante lo cual el ladrón logró acercarse de a poco al comerciante y trenzarse en una pelea.
Si bien la mujer intento ayudar a su hijo, éste le ordenó que llamara a la policía.
“Me preguntaron varias veces la dirección. Les dije: ‘Qué esperan, ya mataron a mi marido, que me manden un móvil’, y me piden el número de documento. Les colgué”, expresó indignada la mujer.
Paralelamente, Cano seguía forcejeando hasta que logró sacar al joven del local. “Forcejearon en la baranda de acceso y ahí mordió a mi hijo en la mano, logrando escapar”, indicó la viuda de Luis Cano.
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