Un hombre enfermo de soriasis pide que el Hospital Santamarina autorice su derivación
Luis Rodríguez es un jubilado como tantos, habitante de un barrio humilde, de calles angostas y polvorientas. Pero su austera existencia comenzó a hacerse más cuesta arriba cuando, hace años, le detectaron soriasis, una enfermedad de la piel.
A partir de allí, el hombre inició su peregrinar por diversos centros asistenciales, en busca de mitigar su padecer.
Sentado a la mesa de su hogar, en el barrio 17 de Agosto, le cuenta a El Eco de Tandil su odisea sanitaria.
?Tengo un problema en el Hospital Santamarina. Estoy necesitando una derivación que me da mi médico de cabecera. Tengo soriasis, y me quieren hacer atender con la doctora (María) Teerink. Yo no quiero, porque hace como 15 ó 20 años que me da cremas?, dice y muestra su cuerpo, afectado en un 70 por ciento por la enfermedad.
El problema se agravó cuando, a partir de la falta de respuestas profesionales, Rodríguez decidió automedicarse. ?Me automedico porque no me dan nada, sólo una cremita. Yo pido que me deriven al Hospital de Clínicas, de Capital Federal, o a la Clínica de la Comunidad, de Mar del Plata, donde hay especialistas?.
Su relato profundiza su impotencia: ?Quiero un tratamiento de avanzada, porque tengo dos infartos, y con corticoides lo único que gané fue una tiroides. ¿Usted se da cuenta? No puede ser?, se responde seguro.
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?Voy con la receta y me la rechaza el doctor (Miguel Angel) Cufré (auditor médico), diciéndome que el Hospital sólo puede ofrecerme el servicio de la dermatóloga que tienen, con la que no me quiero atender por lo que le conté. ¿Por qué? Por no darme una derivación y mandarme a Buenos Aires en una combi. ¡Mire qué movimiento!?, afirma irónico.
También habla de su obra social, Pami, la que le cubriría un tratamiento. ?Si mi obra social les paga, me tienen que cumplir. Pero, ¿por qué me lo niegan??.
Comenta que le recomendaron ponerse en contacto con autoridades del Pami, para que le autoricen la derivación, y vuelve a cuestionar a los médicos del Hospital que traban el traslado. ?Es una cosa de pura burocracia?, insiste en su lamento.
?Yo con Pami no tengo nada, al contrario, le tengo que agradecer porque hace 20 años me está dando remedios y estoy vivo?, afirma.
?No entiendo por qué no me recibe el doctor Cufré y hablamos. Otros me recomendaron que pida hablar con el doctor (Vito) Mezzina (director médico), pero me da no sé qué?, se sincera.
?Sufro un rechazo continuo en el Hospital, y ya no sé a quién recurrir. Quizá a las autoridades del Pami central. Pero deseo que se entienda que no quiero pasar por encima de nadie, sólo quiero ser atendido y que me autoricen la derivación. Creo que tengo fundamentos?, agrega.
Por momentos se lo nota harto de tanto manoseo, más bien desesperado, y en el final de la entrevista vuelca esos sentimientos en una frase: ?Habría que ponerle la soriasis de uno en el cuerpo de ellos para que entiendan de qué se trata?.
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