Un hombre mayor y la dueña de una avícola fueron las víctimas de otros dos asaltos
El primero de los hechos se registró en Alem 1435, cuando Alberto Oscar Colman (70) fue sorprendido -mientras miraba televisión- por dos jóvenes, que lograron acceder luego de violentar la reja de una puerta que da al patio.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún pudo saber este Diario, sin ofrecer resistencia el hombre mayor atendió a las exigencias de los intrusos y entregó unos 300 pesos que llevaba consigo. Disconformes con el monto obtenido, revisaron toda la propiedad hasta que lograron sustraer más dinero y otros elementos de valor, entre celulares y una computadora.
Mientras cumplían con su objetivo, maniataron al damnificado con dos pañuelos, sin ejercer violencia, hasta que finalmente se dieron a la fuga.
Una vez que logró liberarse de las ataduras, Colman dio aviso a la policía, que rápidamente se hizo presente en el lugar.
Rastrillaje por la zona
Los uniformados tomaron declaración a la víctima, que se encontraba en estado de shock por la difícil situación que le tocó vivir. Con los datos recolectados iniciaron un rastrillaje por la zona, en busca de los presuntos autores del hecho, que hasta el cierre de esta edición no había alcanzado resultados positivos.
En el lugar trabajó personal de la Seccional Segunda, de la Sub DDI y peritos de la Policía Científica.
Asalto a una avícola
En tanto que cerca de las 21, un joven con su rostro oculto y armado amenazó a la empleada de la avícola Plumitas, ubicada en avenida Avellaneda 1178 -entre 4 de Abril y Alsina-, y le robó más de mil pesos que tenía en la caja.
El delincuente, un joven de unos 20 años que amedrentó a la mujer con una pistola color plateado, vestía pantalón de jogging, campera de jean, buzo, gorra con visera y cuello.
Tras lograr su objetivo, el asaltante se fugó por la avenida Avellaneda en dirección a la avenida Santamarina, aparentemente a pie.
Alertada la policía, varios móviles arribaron a la zona rápidamente y rastrillaron las inmediaciones del comercio, que está ubicado cerca del paseo El Cerrito, una vía de escape que los móviles policiales no pueden atravesar y un espacio que ofrece múltiples escondites.
El relato de la damnificada
Mientras realizaba las tareas para cerrar el negocio e ir a su casa, la damnificada, Rosana Santillán, contó a El Eco de Tandil que se encontraba de espaldas cuando ingresó una persona.
Empuñando el arma exigió la entrega de dinero y se dirigió hacia la caja registradora en busca de la recaudación de la jornada laboral. En total, logró sustraer alrededor de mil pesos y luego se dio a la fuga.
“Si no tenés plata para darles, no sabés cómo te puede ir”, expresó la comerciante, quien ya sufrió un hecho similar hace unos cinco meses.
Para finalizar remarcó que en el último tiempo ocurrieron reiterados episodios a lo largo de la avenida Avellaneda, algunos con tintes violentos, principalmente en comercios, pero también en domicilios particulares.
Modalidades que se repiten
Los dos casos se suman a una ola de robos calificados por el uso de arma que se inició en junio, mes que presenta los días más cortos del calendario, y que no parece dispuesta a cesar.
En un repaso por los hechos registrados en junio y los primeros días de julio, las dos modalidades de los atracos que ocurrieron en la víspera se han repetido, tanto el asalto rápido y a punta de pistola a comercios en horarios cercanos al cierre, como los atracos a personas mayores en sus viviendas.
Por otra parte, detenido el sospechoso de algunos de los casos donde el elemento común era un arma plateada, los delitos no pierden continuidad y la comunidad comienza a inquietarse.
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