Un hombre murió anoche atropellado por un conductor que escapó del lugar
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La Ruta 226 se cobró anoche una nueva víctima. Un hombre de 67 años murió como consecuencia de las heridas que recibió al ser atropellado por un vehículo, cuyo conductor, en lugar de prestar asistencia, abandonó el lugar.
El accidente se produjo a la altura del kilómetro 169,3 de la ruta, en la intersección con la calle Holmberg, a metros del predio que ocupan las oficinas de Mar y Sierras Competición y el corralón de materiales Verellén.
La víctima fue identificada por la policía como Roberto Osvaldo Ciros, domiciliado en la calle Massini al 300, ubicada a escasos metros del lugar en el que encontró la muerte.
Según las primeras informaciones recogidas anoche por El Eco de Tandil en el lugar del hecho, el hombre caminaba por el costado de la ruta en el sentido de tránsito Balcarce-Tandil, en una zona en la que la visibilidad es escasa y donde el trayecto de la ruta cuenta con una lomada.
Al intentar cruzar, fue atropellado.
Actuación policial
El accidente se produjo alrededor de las 21.30, e intervino personal del área Vial de la policía provincial, con jurisdicción en la zona.
Al llegar al lugar, sólo se encontró el cuerpo del hombre y, más allá de recibir asistencia por personal del Hospital Municipal Ramón Santamarina, falleció como consecuencia de las lesiones recibidas.
La presencia de un enorme manchón de sangre fue el testimonio más elocuente de la gravedad del impacto.
Complicaciones en el tránsito
Si bien a esas horas la circulación por la ruta no es tan importante como durante el día, la intervención policial y de personal médico generó cortes parciales en el tránsito.
Una vez que intervinieron los médicos, y al no existir vehículos involucrados, la situación se normalizó en el corto tiempo.
Escenario desierto
Al no existir en esa calle viviendas, sino locales comerciales que a esa hora permanecían cerrados, la posibilidad de conseguir testigos del accidente se transformó en una tarea compleja para los investigadores.
Sin embargo, a partir de la intervención de un vecino, se determinó que la víctima vivía en ese barrio, en una humilde vivienda, conocida por la policía por haber concurrido al lugar en reiteradas oportunidades para proceder a la detención de hijos del hombre, a los que los voceros policiales ligaron con la delincuencia.
Allí, tras advertirle a los familiares de lo ocurrido, todo se transformó en dolor.*
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