Un incendio arrasó con una casa en la zona de El Centinela y dejó a una familia sin nada
La vivienda está situada frente a la Escuela 31, en la avenida Estrada, pero con entrada por la calle Poinamil. El matrimonio que la habitaba, que es oriundo de la vecina localidad de Madariaga, tiene tres hijos, una nena de 6 años, un varón de 16 y una mujer de 19 que tiene una beba de un año. Viven en Tandil desde hace un año y llegaron a esta ciudad para que el padre de la familia pueda realizar una rehabilitación luego de un gravísimo accidente que lo dejó en silla de ruedas y que casi le cuesta la vida.
El incendio
Horacio Hollman explicó que “el sábado al mediodía la habíamos llevado a mi hija más chica a la casa de los abuelos para que pasara las vacaciones en Madariaga y cuando volvíamos, llamó mi hija mayor para avisarnos que se estaba quemando la casa”.
Su esposa, Luciana Gómez, contó que “Rocío (19) estaba bañando a la nena y Lucas (16) estaba ordenando la habitación cuando vio a través de la ventana que caían como pedacitos de papel afuera, tipo cenizas. Salió pero no vio nada, entonces se dio cuenta de que podía ser adentro. Subió la escalera y cuando llegó al entrepiso, el humo le llegaba a la cintura”.
“Entonces bajó, le dio una cobija a la hermana y le dijo que abrigara a la beba y que saliera porque se estaba quemando la casa. El piso de arriba ya estaba prendido fuego, no sabemos cómo comenzó el incendio”, relató.
Rápidamente, el chico de tan sólo 16 años sacó las garrafas que había en la casa y las arrojó al patio, a la vez que cargó los perros en la camioneta y la sacó a la calle. Momentos después, comenzaron a llegar varios vecinos alertados por el humo y luego arribaron dos dotaciones del Cuartel Central de Bomberos.
“Cuando llegamos, no quedaba nada”, lamentó la mujer.
“Perdimos
todo”
Horacio Hollman afirmó que “perdimos todo porque lo que no se quemó, se mojó. Mi hijo dice que el incendio fue muy grande, que explotaron los vidrios. Lo que no se quemó, lo arruinó el agua”.
Por otra parte, contó que a pesar de que no es su propiedad, tienen asegurada la casa. “Siempre lo hacemos porque en una oportunidad nos robaron. Los dueños (la familia Szpiga) por la situación mía, porque son gente de la iglesia y muy buenos, nos alquilaron de una forma más fácil, sin pedirnos muchas cosas, así que pusimos un seguro como una forma de agradecer”, explicó.
“Hasta ahora no me respondieron si cubre el incendio, nosotros hicimos la denuncia del siniestro y estamos esperando la respuesta del seguro”, indicó.
Mientras consiguen un alquiler, la familia Szpiga les presta un departamento que está en el mismo predio hasta que puedan ubicarse en otro lugar.
Volver a
empezar
Dos años atrás la familia sufrió un duro golpe. Horacio Hollman, que es policía, tuvo un accidente cerca de Madariaga mientras estaba en servicio.
“Me chocaron, explotó el vehículo en el que iba y me quemé. Estuve un año y medio internado. Yo no tenía posibilidad de vida, me quemé el 75 por ciento del cuerpo. Fue un milagro”, contó.
Estuvo cinco meses internado en terapia intensiva luchando por su vida y logró salir adelante, pero debieron amputarle ambas piernas.
“Yo podría decir me voy a Madariaga y sacrifico mi rehabilitación, pero yo quiero caminar y de la única forma que voy a poder volver a hacerlo es si sigo yendo a rehabilitación. Tengo prótesis pero tengo que aprender a caminar de vuelta. Las prótesis que yo tengo no son estéticas, son para poder caminar”, describió.
En tanto, su mujer expresó que “estábamos recuperándonos de un gran golpe. Antes fue un golpe anímico porque mi marido se moría, fueron cinco meses de constante tensión, cinco meses de terapia intensiva, que nos preguntábamos todo el tiempo qué iba a pasar. Salimos adelante y ahora pasa esto. Igualmente lo material es secundario después de haber vivido semejante situación, pero te agarra en un momento en el cual te estás recuperando”.
“Vinimos el año pasado a Tandil buscando tranquilidad y la rehabilitación de él. Llegamos a esta ciudad para quedarnos, empezaron los chicos el colegio acá, están los tres estudiando”, señaló.
Con un poco de optimismo, su marido afirmó que “nuestros planes se van a atrasar un poquito pero vamos a seguir adelante. Mi mujer perdió todo, ella hace manualidades, muñecas, perdió las dos máquinas de coser, la Overlock, toda la materia prima, telas”.
“En Madariaga también fabricaba muñecas y las vendía, souvenirs, manualidades, y había empezado en Tandil a armarme de vuelta de telas, hilos y todo lo necesario y se perdió todo. Las máquinas se quemaron por completo. Hay lugares de la casa donde había cosas y parece que nunca hubiera habido nada”, contó Luciana Gómez.
Agradecimiento
Horacio Hollman manifestó que “los chicos están mal porque no es solamente un incendio, es un proceso de un año en el que estábamos saliendo adelante y ahora nos pasa esto. Estábamos recuperándonos en este lugar que es soñado, me operaron la vista y recuperé el ojo que había perdido, con un trasplante. Veníamos cada vez mejor”.
“Los dueños de la casa son gente de trabajo, que les costó hacer lo que tienen. A nosotros nos habían dicho que la familia Szpiga es gente muy buena, muy querida, y después nos dimos cuenta porqué. Si todo sale mal, ellos pierden una casa; nosotros perdimos todo, pero yo sigo teniendo mi sueldo de policía retirado, algún día voy a poder volver a comprar las cosas, pero hacer una casa de nuevo es difícil, y más para gente que es laburante”, sostuvo.
Y remarcó que “lo nuestro es grave pero no a nivel económico, sino a nivel emocional, porque perdimos las ecografías de la bebé, fotos, recuerdos, proyectos. Y te desgasta un montón”.
Por otro lado, agradecieron profundamente a toda la gente que los está ayudando, a los vecinos, a la familia Szpiga y a todas las familias del colegio Nuestra Tierra, al que concurre la niña más pequeña, que enseguida comenzaron a hacer campañas para juntar ropa y demás.
“La verdad si pido algo, sería de egoísta porque nos están ayudando mucho. Lo que sí ocurre es que como la gente no nos conoce, mucha de la ropa que nos dan a los chicos les queda grande o chica. Entonces todo lo que no usemos va a ser dado a alguna institución que pueda entregárselo a alguien que lo necesite”, aseguró.
Por último, contaron que están buscando un lugar para alquilar, pero que quieren regresar cuando reparen la casa porque en ese espacio se sentían muy cómodos.
“Si bien estoy en condiciones de pagar un alquiler, no puedo pagar depósito y todo lo que se pide y el otro inconveniente es que nadie te alquila sin garantía y nosotros no tenemos”, afirmó. u
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