Un industrial panadero denunció que fue amenazado con armas por dos personas
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Un panadero que no tiene local de venta al público sino que se dedica a revender a negocios planteó durante el magazine “La ciudad” (Eco TV) que fue amenazado el lunes a la madrugada por dos hombres armados que lo acusaban de vender el pan por debajo de los valores establecidos por el Centro de Industriales.
Se trata de Sergio Luján, quien explicó que el lunes es el único día que trabaja a la madrugada, ya que “tiene franco el muchacho que cocina. Llegué a la 1.15, prendí el horno, que hace ruido, y golpearon el portón. Abrí porque a veces suele venir gente a buscar algo. Es algo normal, me crié en este barrio”, explicó.
Los acontecimientos se desarrollaron en una cuadra del barrio 25 de Mayo, en la zona de Nigro y Sabín.
Luján dijo que se encontró con “dos hombres perfectamente vestidos, uno de unos 45 años y el otro bastante más joven, que se comportaron inicialmente en forma muy amable”.
Añadió que “nos pusimos a charlar y me dijeron que yo andaba regalando el pan, por lo que les dije que estaban equivocados. Inclusive voy a todas las reuniones locales y creo que fui el primero que el 1 de abril -cuando se decretó el aumento- salí con el precio acordado a la calle. No atiendo al público”, aclaró.
“El apriete”
El panadero señaló que “estuvimos charlando de buena manera, pero también de buena manera me hicieron ver que uno de ellos tenía un arma”.
El damnificado agregó que “para comprobar que el precio que manejo es el que se había acordado les dije que tenía un talonario de remitos y se lo llevaron. Cuando se fueron me pidieron que no me asomara a ver en qué andaban. Llame al 101 y al instante vinieron, pero no pude aportar más que la descripción de las personas”.
Luján dijo que sus visitantes “estaban muy tranquilos y a veces es lo que da más miedo. El tema es que normalmente cuando cubro el franco vienen mi mujer y mis hijos a quedarse en la panadería para poder llevarlos a la escuela, pero ese día no los llevé. De lo contrario hubiera sido diferente”.
“No me dijeron a quien pertenecían, pero pude sacarles que eran de Mar del Plata. En Tandil no existe ni siquiera un sindicato, por lo que estoy totalmente desorientado. Mi teoría es que se equivocaron de persona. Eso les decía en todo momento, pero ellos decían que no estaban equivocados”, dijo Luján posteriormente.
Sostuvo que “el presidente del Centro puede decir que fui el primero en cobrar lo que se marcó en los asambleas. No me cierra nada. No sé de dónde viene esto ni porqué. A otros colegas no les pasó nada”, dijo con desconcierto.
“Esto no es habitual, incluso está todo el mundo asombrado”, dijo, y añadió que “los dejé entrar por la actitud amable. Me arrepentí de hacerlo hecho porque pensé que me iban a asaltar. En ningún momento me imaginé esto, ya que no es habitual”, reiteró.
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El “apriete” generó temor
en el sector panaderil
Víctor Barsola, presidente del Centro de Industriales Panaderos de Tandil, planteó que “estamos muy preocupados porque nunca había ocurrido esto” y acotó que “escuché que se dijo que eran de Mar del Plata”.
Sobre Luján, Barsola dijo que “es una persona de bien, que trabaja con su familia y con sus chicos. Justo le tocó en el día de franco que cubre él. Estamos preocupados todos los panaderos, porque somos unos cuantos los adheridos al Centro de Panaderos y estamos para defendernos”.
El dirigente adelantó que se reunirá con el letrado institucional, Eduardo Carbonetti, para radicar las denuncias pertinentes en la comisaría Tercera y en la fiscalía.
Añadió que el damnificado “no faltó nunca a las reuniones, está en la comisión con nosotros y cuenta con todo el apoyo del centro”.
Sobre el origen de la acción, Barsola dijo que “el sindicato de Mar del Plata no viene a Tandil. Eso no me cierra.
Vamos a investigar cómo vienen estas cosas. Nosotros estamos con el panadero y él con nosotros. Jamás ha hecho algo incorrecto”.
Recalcó que el amenazado “salió a cobrar el aumento desde el primer día, como corresponde”.
Finalmente dijo que cuando un panadero cobra el pan más barato “vamos a hablarlo y le explicamos los costos, para tratar de convencerlo, pero jamás mediante amenazas”.
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