Un informe confirma impacto de la agro-ganadería sobre el cambio climático

En el último Informativo Semanal de la BCR dedicado a la  producción y comercialización agropecuaria, se resumieron algunas  secciones del libro "El Cambio Climático", cuyos autores son Teo Gómez y Pere Romanillos.
En el capítulo que detalla la situación de gases de efecto invernadero, la BCR insistió en la "responsabilidad que le cabe a las malas prácticas agrícolas en su emisión".
Los autores de la publicación explicaron que justamente "los  invernaderos se construyen para que no se escape el calor. Si se  cubren con un plástico transparente, el sol entra y hace subir la temperatura".    
La Tierra está rodeada de una serie de gases que hacen la  misma función que el plástico de los invernaderos, principalmente  vapor de agua, dióxido de carbono y metano", explican.
De este modo, la "radiación solar promedio de la Tierra se ha medido en 341,3 vatios por metro cuadrado". 
"Un 23 por ciento es absorbido por la atmósfera, otro 23 por ciento es reflejado por las nubes, los aerosoles y la atmósfera, un 7 por ciento es reflejado por la superficie cercana al suelo y un 47 por ciento es absorbida por el suelo, en total 161 vatios por metro cuadrado", indicaron.
Así, "para evitar que el suelo se caliente, ese calor tiene que devolverse al espacio. El efecto invernadero evita, sin embargo, que la mayor parte se pierda y hace que vuelva reflejado a la Tierra", expresaron. 
En tanto, "sin el efecto invernadero, sin la cobertura que  impide que el calor escape directamente al espacio, la Tierra  estaría congelada de un extremo a otro".
No obstante, "los cálculos indican que el calor que se  devuelve al espacio es menor que el que entra, a razón de 0,9 vatios por metro cuadrado, y esto está provocando un calentamiento adicional".
La Oficina de Naciones Unidas para la Agricultura y la  Alimentación (FAO), advirtió que "la ganadería produce 500  millones de toneladas de estiércol cada año, el cual es  frecuentemente rociado sobre cultivos o arrojados a lagunas. El  metano es 72 veces más potente que el dióxido de carbono".
También la FAO explicó que "como los microbios digieren la celulosa, ellos liberan metano, el proceso, denominado fermentación entérica, el metano, es liberado a través de  eructos, flatulencia y estiércol, al masticar los animales su  rumiar, ellos regurgitan un poco de comida y es cuando todo aquel  gas sale".
Es entonces que "una vaca promedio expulsa 600 litros de  metano al día", reportan los investigadores climáticos de  la FAO, un tema que está en estudio en el Instituto Nacional de  Tecnología Agropecuaria (INTA).

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