Un intendente que también fue actor y director teatral
Don Jorge Lester se definió siempre como una persona que no procedía de la política. Su actuación pública estuvo vinculada con las instituciones de la ciudad.
Pero fue intendente por el Partido Justicialista entre 1973 y 1976.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿En qué zona de Tandil atravesó su niñez?
-En Chacabuco y San Martín y luego en Belgrano casi esquina 14 de Julio. Enfrente había un ranchito, que era el boliche de Marino.
-¿Qué recuerda de aquellos tiempos de comienzos del siglo XX?
-Tandil era mucho más chico, más pueblerino, con gente muy buena. Concurrí a la escuela número uno, que me quedaba cerquita del rancho… En mis años mozos iba a los bailes. El club que estaba de moda era el Juventud Unida; se armaban bailables muy lindos. Los domingos, el programa que teníamos con la barra era ir al bar París y de ahí pasábamos al Colón. Luego al Juventud. También me gustó siempre el fútbol: soy hincha de Santamarina y de Boca Juniors.
VOCACION DE SERVICIO
-¿Desde joven se involucró en instituciones de la ciudad?
-Sí, porque siempre me gustó estar entre la gente. He participado, entre otras, de las comisiones de la Sociedad Italiana, del Club Santamarina, de la Asociación de Bochas, del Círculo Rivadavia de Ajedrez, y muchas más. Siempre he tenido proyectos e iniciativas diferentes.
-¿Y su participación en teatro?
-Comencé en el teatro aproximadamente a los 25 años; luego fui director. Participé en sainetes muy divertidos. Durante mucho tiempo, el “caballito de batalla” del grupo fue la obra “Ilusiones del viejo y de la vieja”. Recorrimos la ciudad y la campaña a beneficio de las escuelas. Hubo teatro con debate en Tandil. Una muy buena época. También me gustaba concurrir como espectador. En Buenos Aires iba al Teatro del Pueblo, de Leónidas Barletta. En cuanto a las Escenas de la Redención, fue algo muy importante para la ciudad. El gran precursor es el Padre Actis, que es muy amigo mío. Ahora con José María Guimet todo eso está en muy buenas manos.
?A LA POLITICA LLEGUE CASI POR CASUALIDAD?
-¿Cómo se dio su participación en la vida política de la ciudad?
-Fue por casualidad. Antes de ser intendente no había tenido ningún cargo electivo, no hice carrera. Con respecto a la candidatura a intendente en 1973, me propusieron mis compañeros. Pancho Vistalli, Estanga, Cheverrier, entre otros, que eran amigos. Yo no quería aceptar. No soy político. Me gustó siempre servir a la comunidad, pero no me siento político. Finalmente lograron convencerme. Fue un gran orgullo ser intendente de Tandil. Contábamos con un escaso presupuesto. Una cosa importante que recuerdo que hicimos, fue la compra del edificio donde actualmente funciona el Tribunal de Trabajo, en Yrigoyen y Sarmiento (Nota de redacción, hoy Consejo Escolar). Esa hermosa casa era de don José Manochi. Por eso es tan parecida a la de Belgrano y Rodríguez, frente al ACA. En otra cosa que trabajamos mucho durante mi corta gestión fue en el tema de los caminos rurales.
-El golpe de estado le impidió cumplir otros sueños o proyectos.
-Claro, se terminó todo apenas tres años después de haber asumido. Otro golpe más en el país. ¡Qué lástima! Espero que sea realmente el último, porque el pueblo todo quiere que así sea.
DE YRIGOYEN A PERON
-Y usted ya había vivido las caídas de Yrigoyen, Perón y otros golpes.
-Tenía 21 años cuando se dio el golpe del treinta, o sea que lo recuerdo perfectamente. Yo tenía por entonces simpatías por el radicalismo. Fue bárbaro cómo sentimos la caída de don Hipólito. Y poco después, en 1933, el entierro de Yrigoyen fue algo impresionante; se trató de una de las figuras políticas más queridas del país. Luego vino un período negro para la Argentina. A mí no me gusta, y menos ahora que tengo 82 años, revolver estas cosas; pero fue un testimonio negativo para el país la década del treinta.
-¿Adhirió de inmediato al peronismo?
-Sí, rápidamente. Yo estuve cuando Perón vino a Tandil en campaña, en febrero de 1946. A pocos meses del célebre 17 de octubre de 1945, había una euforia muy grande en la gente. Perón era un hombre extraordinario, que se adelantó a su época. En Tandil hubo dirigentes peronistas de los primeros años, muy representativos. Enrique Pizzorno, padre de Gino, tenía la Unidad Básica. Era un hombre muy respetado, una gran persona, que arrastró gente de los barrios. Yo era muy amigo de Gustavo Villaverde; luego estuvo don Pancho Vistalli, en fin, muchos.
-¿Tuvo también amigos relacionados con otros partidos políticos?
-Claro, yo no hago distinción por eso. Me interesa la persona. Recuerdo a radicales como Maritorena, Antonena, Molina, Pepe Lunghi, que fue intendente en la década anterior a la mía, por el radicalismo. Un ser humano extraordinario; hoy día sigo siendo amigo de su familia. Pugliese es otro amigo, un gran dirigente. Tanto con Juan Carlos como con su hermano Blas, este último ya fallecido, estuvimos juntos en la Biblioteca Rivadavia y en el Círculo de Ajedrez.
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