Un joven armado asaltó un polirrubro de Belgrano al 100 y se alzó con un botín valuado en 8 mil pesos
El joven se mostró a cara descubierta y con revólver en mano le exigió a la dueña del local, Gladys Cela, que le diera “toda la plata”. Finalmente, se dio a la fuga con una notebook y dinero en efectivo, con otro joven que lo esperaba afuera a bordo de una motocicleta.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa propietaria del comercio relató a El Eco de Tandil que entre las 18.30 y 18.45 “entró una persona con un revólver a decirme que le diera todo, que si no me iba a matar. En el momento yo no caía y me dice `vos no te das cuenta y te limpio acá nomás´, varias veces insultándome me dice que sabía que tenía más plata, es la recaudación del día, estaba juntando para el alquiler y se llevó todo”, botín total que valuó con “la notebook y todo”, en unos 8 mil pesos.
El delincuente –detalló Cela- ingresó al local a cara descubierta pero luego “se tapó con una bufanda”. Lo esperaba otro joven a bordo de una moto, a pocos metros de la puerta de ingreso del local. “Pude ver la patente, hice la denuncia pero no sirve de nada porque no pasa nada”, se lamentó la mujer.
Según mencionó, este último episodio se suma a otros tres robos que sufrió ya en el mismo comercio. “No estábamos acá, forcejearon la puerta, se han llevado muchas cosas, y ahora a mano armada es la primera vez”, recordó.
“Mucha
impotencia”
A pocas horas del atraco, reconoció que sentía “mucha impotencia, ahora estoy con casi 40 grados de fiebre, sigo laburando para que estas personas en dos minutos te lleven todo. No hay sábados, no hay domingos, no hay feriados ni cumpleaños, siempre metida acá para que estas personas se lleven todo”.
En una zona -describió- “llena de gente, había gente afuera y en la esquina, estaba lleno pero son tan rápidos… y amenazándome continuamente, me decía ‘¿no te das cuenta que estoy nervioso?’, me pedía más plata, no sé de dónde quería que la sacara porque es un kiosco; no es un mercado, y acá no se recauda mucho, acá en el día a día son moneditas”.
Consultada por último si tenía alguna sospecha sobre los delincuentes y si habrían estudiado el movimiento del local, la dueña calculó que sí porque “miraban mucho para la esquina para ver si estaba mi hijo”, al tiempo que lanzó que creía “haberlo visto antes” al asaltante. Lo describió “morrudito, un chico entre 16 y 18 años, muy bien vestido”, y si bien pudo observar que “no es gente del barrio”, aseguró que “sí, han pasado por acá”.
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