Un joven empleado de Monarca resultó gravemente herido en un tremendo choque camino a La Elena
En la fresca mañana de ayer se registró un tremendo accidente sobre la avenida Jujuy, camino a La Elena, hecho que determinó la movilización de unidades sanitarias y policiales, además de demoras en el tránsito por esa arteria.
El violento choque ocurrió alrededor de las 11, cuando una camioneta Ford F100 color rojo, patente IOF 602, habría intentado adelantarse a un utilitario Citroën de la empresa Monarca, patente HXI 724, que circulaba en el mismo sentido, camino hacia La Elena. Sin advertir la maniobra, el joven empleado de la firma local habría intentado girar a la izquierda por la calle de tierra Otamendi.
Producto del impacto sobre el lateral izquierdo del utilitario, el repartidor de la cadena de supermercados local, identificado como Juan Martín Volpi, de 25 años, resultó gravemente herido y tuvo que ser trasladado con urgencia al Hospital Municipal Ramón Santamarina para recibir asistencia médica.
Desde el centro asistencial indicaron que el joven padece un traumatismo de cráneo grave y hasta anoche se analizaba la posibilidad de someterlo a una intervención quirúrgica. Su estado general es reservado.
En tanto, el conductor de la camioneta Ford, fue identificado como Luis Pedro Domínguez, de 35 años, oriundo de Barker. Tanto él como su pequeña hija -que lo acompañaba al momento del impacto- resultaron ilesos.
En el lugar trabajó el personal de la Seccional Segunda que interrumpió el tránsito por la cantidad de mercadería esparcida sobre el asfalto, ya que la camioneta de Monarca se encontraba repartiendo pedidos. También se acercaron hasta el lugar representantes de la empresa, entre ellos, el titular de la cadena, Juan Carlos Bertolín.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEntre la baja temperatura y el sonido de la radio policial, lo único que quedaba era el silencio del dolor y la desgracia.
Más adelante se podía observar el neumático trasero del utilitario que quedó tirado a varios metros del automóvil, mientras que la camioneta se había mezclado con el pastizal al otro lado de la banquina.
Ambos vehículos mostraban las consecuencias de un fortísimo impacto que dejó a un joven gravemente herido. Partes del vehículo de la empresa Monarca quedaron esparcidas sobre el piso, mientras que el costado izquierdo quedó completamente aplastado. La otra camioneta quedó parada a pocos metros con su parte delantera destruida.
Sólo bastaba observar detenidamente y respirar el olor que expulsaba la mercadería que copó el crudo asfalto: botellas de vino y gaseosas, paquetes de yerba y harina, huevos, sachets de leche, yogurt, aceite, entre otros alimentos, cambiaron la fotografía habitual de la transitada arteria.
En un clima donde reinaba el nerviosismo y la desazón, las secuelas del accidente dejaron, sin dudas, un sabor amargo en el ambiente, mientras que el sonido de la radio policial advertía, una vez más, las consecuencias del azaroso destino de los caminos de la Argentina.
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