Un joven encapuchado y armado amenazó y asaltó a dos empleadas en una frutería
Pasadas las 20, un joven alto y delgado abrió la puerta del comercio, ubicada sobre la ochava, y extrajo de su bolsillo un revólver pequeño y plateado. Detrás de un exhibidor repleto de cajones se encontraban Emilce Coronel y Liliana Fernández, quienes se disponían a reponer mercadería.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon violencia, el ladrón despojó a Liliana Fernández del celular que sostenía entre sus manos, y obligó a ambas a tirarse al piso, mientras les gritaba que no lo miraran a la cara porque les iba a tirar un “cuetazo”.
Siempre vociferando y exigiendo dinero, revolvió la caja registradora y la sacudió, al tiempo que extrajo todos los billetes. Además, pedía el otro teléfono celular, que estaba enchufado en un sector lejano del salón y no se lo pudo llevar.
Logrado su cometido, el joven vestido con jeans y campera negra con capucha, huyó del lugar raudamente y a pie.
Pasado el mal momento, una de las empleadas llamó a su esposo que es policía y hasta allí se desplazaron las fuerzas de seguridad para recabar los primeros datos. Más tarde arribaron los peritos para intentar levantar rastros.
Cansado de los robos
Minutos después ingresó al comercio el propietario, Carlos Domínguez, y le contó a El Eco de Tandil que casi al mismo tiempo había recibido el impacto de media baldosa en la ventanilla trasera de su camioneta cuando pasó por Sarmiento entre Santamarina y 4 de Abril, en la cuadra de la plaza Martín Rodríguez.
Cansado de estos hechos, afirmó que “ya nos han robado varias veces. Lo que pasa es que ya estamos acostumbrados a que nos roben”. Explicó que si bien fue el primer hecho en la sucursal de Pizzorno y Cabral, que inauguró hace 7 años, ya padeció dos asaltos en el local de Marconi y 11 de Septiembre y lleva contabilizadas diez balanzas que le sustrajeron rompiendo vidrios y rejas de sus cuatro fruterías.
Pero además, recordó que piratas del asfalto le asestaron cuatro tiros en el pecho camino a Mar del Plata, con el fin de robarle el dinero que llevaba para comprar mercadería en el mercado y también sufrió un ilícito de similares características en una estación de servicio.
En cuanto a las cuatro fruterías que tiene en Tandil, explicó que “siempre tomamos precauciones, como tener poco dinero en la caja y cerrar la puerta con llave desde las 20”, aunque “hay que bancarse lo que viene”.
En simultáneo, otro hecho
Agregó que “ahora vengo de otro negocio, paso por enfrente de la plaza y me rompieron el vidrio de la camioneta con un ladrillazo. Eso no es intención de romperme el vidrio; es que pare para robarme”.
Sostuvo que la inseguridad “no es una sensación, es una realidad porque ya sabemos que esto pasa. Hace 14 años me pegaron cuatro balazos en la ruta, los piratas del asfalto, para sacarme la plata que llevaba, a mí y a mis otros compañeros. Estamos como acostumbrados”.
Sumado a esto, indicó que hace 8 meses paró su camión en la estación de servicio ubicada frente al mercado de Mar del Plata. “Se me subió un tipo por la puerta y cuando quise acordar, me puso el arma en la cabeza, casi me desmayé y me sacó la plata”, describió.
Por otro lado, evaluó que el rubro no da tanta ganancia como para tener gente que brinde seguridad y describió que la zona de Pizzorno y Cabral es muy oscura, lo que facilita los delitos.
Gran violencia
De todos los hechos que sufrió, sólo fue esclarecido el atraco de la ruta. “A los que me tiraron tantos tiros los agarraron y los condenaron, pero 8 años le dieron al que tiró a matarme porque me pegó cuatro balazos en el pecho”.
Consideró que cada vez hay más violencia, porque los delincuentes ya no intentan asustar, van por todo, a matar, y esto ocurre en todo el país.
“Son muy agresivos. Acá tenemos que dar gracias a Dios que a las chicas no les hicieron nada, no les pegaron, no las lastimaron, porque esa gente viene dispuesta a todo. Ellos vienen con el dedo en el gatillo. La vida no vale nada, aprietan el gatillo y te matan. Estamos así por más que tomemos precauciones”, concluyó.
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