Un joven murió aplastado al volcar el camión que manejaba por la zona de Villa del Parque
Alrededor de las 16 de ayer, la habitual calma que suele tener la zona que rodea a la Fuente de los Vascos, entre el Parque Independencia y el Lago del Fuerte, se alteró por un hecho trágico: un joven conductor falleció aplastado por el peso del camión de una empresa de materiales que manejaba.
El tremendo episodio se produjo en la esquina de Ayacucho y Lima, y tuvo como víctima a Ignacio Daniel Lescano, de 23 años, un joven casado y padre reciente.
Según pudo reconstruir El Eco de Tandil en base a distintos testimonios, Lescano había partido poco antes de la sede del corralón Pagnacco Hermanos, con una habitual rutina de entrega de materiales por la zona.
A bordo de un camión Mercedes Benz modelo 1516 con patente WDY 185, Lescano se disponía a entregar un pedido de estabilizado y bolsas de cal y cemento en una obra de la zona, en la que desde hace tiempo se llevan adelante decenas de construcciones de viviendas.
Tras subir al parque y realizar la rotonda que corona a la Fuente de los Vascos, Lescano comenzó a descender con el vehículo por Ayacucho, en dirección al Lago, en una calle con una gran pendiente y suelo de piedra.
En esa maniobra, y por razones que los peritos comenzaron a intentar establecer, perdió el control del vehículo y, al llegar a la “S” que se forma en la calle Lima, buscó doblar hacia su derecha.
Sin embargo, la maniobra culminó apenas unos 5 metros después de la curva, ya que el camión volcó sobre su costado izquierdo y el muchacho quedó completamente aplastado a la altura de la cabina.
La maniobra fue vista de inmediato por algunos vecinos del lugar, quienes, desesperadamente, intentaron asistirlo. Con ese objetivo, uno de los vecinos, con una camioneta todoterreno blanca, ató una linga al frente del camión para intentar removerlo, mientras un grupo de hombres logró hacer zafar al muchacho de debajo de los hierros de la cabina.
Si bien uno de los vecinos pretendió cargar al joven en una camioneta para llevarlo al hospital, en ese momento primó la desesperada intención de la mayoría y lo colocaron a un lado, a la espera del auxilio médico, que ya había sido pedido por otro vecino.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEscenas de desesperación
La desesperación en el lugar era total, e incluso provocó algunas discusiones nerviosas entre los ocasionales auxiliares.
De inmediato arribó al lugar un móvil policial, poco después un camión del cuerpo de bomberos y finalmente una ambulancia del Hospital Santamarina, aunque nada pudieron hacer, ya que el muchacho había fallecido.
Ante el hecho, desde el lugar se comunicaron con el corralón, para informar de la situación y, según trascendió, para evitar la desesperación de los familiares, cuando lograron comunicarse con ellos, se les dijo que había sufrido un accidente y había sido trasladado al hospital Santamarina.
En el lugar, los vecinos, todavía nerviosos, cuestionaron que en la ambulancia “no había ningún médico y ni siquiera traían un estetoscopio”. Otros, prefirieron cuestionar el tiempo que demoró en llegar, aunque, poco después, reconocieron que fue todo producto de la tensión.
“Escuchamos ruido y vinimos. Nosotros estábamos esperando el pedido de materiales del corralón para eso de las cuatro y cuarto”, contó el encargado de una obra ubicada en las inmediaciones del lugar de la tragedia.
Allí, con las primeras tareas periciales, y la zona rodeada de bomberos, policías, personal médico, vecinos y curiosos, todo se convirtió en especulación sobre los motivos que ocasionaron la maniobra del conductor. En lo que sí hubo coincidencia entre gente que lo conocía, fue en destacar que se trataba de “un muy buen muchacho”.
Las posibles causas
En el lugar, las hipótesis que se tejieron sobre lo ocurrido fueron muchas. Algunos, optaron por echarle la culpa al terreno, ya que, además de la pendiente pronunciada, la caída del agua provocó una zanja en la que pudo haberse enganchado una de las ruedas.
Otro vecino, en cambio, dijo haber escuchado “el ruido de la caja de cambios enganchada”. La mayoría, por el tipo de maniobra, consideró que directamente el camión se quedó sin frenos en medio de esa tremenda bajada, y Lescano no tuvo recursos mecánicos para detener el vehículo.
Tampoco hubo coincidencias sobre la intención del muchacho en el momento en que perdió el control.
Por un lado, algunos especularon con que, en medio de la desesperación, intentó abandonar la cabina y arrojarse con el camión en movimiento, y ahí fue aplastado.
Otros, en cambio, prefirieron pensar que decidió mantenerse en el camión hasta último momento. De esa forma, al doblar el camión hacia Lima, evitó la tragedia que podría haber ocasionado si seguía de largo por Ayacucho, ya que se encaminaba a una vivienda, que, ante el peso del camión y la velocidad que traía, hubiera destruido.
El vehículo
Más allá de esas especulaciones y las certezas que arrojarán las pericias, en el lugar quedaron algunas señales de su maniobra, con marcas de frenadas sobre el sendero de piedra y la huella en el recorrido que realizó.
Como rastro sobre el camión se evidenciaron también señales de una pérdida de combustible, que los vecinos dijeron que tuvieron que cortar ante la amenaza de fuego, y la pérdida de distintos fluidos.*
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