Un joven se pegó un tiro cuando manipulaba un arma; fue operado y se encuentra estable
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Todo comenzó cuando el joven, identificado como Aldo Benjamín Suárez, se encontraba solo en su habitación, con un revólver calibre 22 entre sus manos. En otras dependencias de la vivienda, ubicada detrás del comercio “Zapatería Plaza”, también estaban sus padres.
De repente, su madre escuchó un estruendo que la sobresaltó. Salió de la cocina y al llegar al dormitorio de su hijo, éste le dijo: “Se me escapó el tiro”. El mismo herido se encargó de llamar al servicio de emergencia del Hospital y pidió auxilio.
Extensa
cirugía
Tras las primeras atenciones en el centro asistencial público, los profesionales determinaron que Aldo Suárez debía ser sometido a una intervención quirúrgica de urgencia.
La operación se extendió durante varias horas, ya que el proyectil ingresó en el abdomen, dañó el intestino delgado y provocó una intensa hemorragia que los médicos lograron detener.
Según se informó, anoche el paciente permanecía estable, internado en el sector de Observación de Guardia del Hospital Santamarina.
El médico de policía Roberto Leitao, quien examinó al paciente, le adelantó a la policía que el proyectil no pudo ser extraído de la cavidad abdominal, pero que Suárez continuaba estable.
Peritajes
En el lugar del accidente se hizo presente personal de la Seccional Primera, que se entrevistó con vecinos para obtener los primeros datos del episodio.
Enseguida, algunos habitantes de la cuadra descartaron que pudiera tratarse de un intento de suicidio, y describieron a Aldo Suárez como una persona simpática y conversadora, que no tenía signos visibles de atravesar una depresión.
Una de las primeras versiones que circuló en el lugar del hecho fue que el arma se disparó mientras la estaba limpiando, aunque habrá que esperar a la declaración del accidentado para esclarecer cómo se desencadenó la situación.
Entrada la tarde, especialistas de la Policía Científica se hicieron presentes en el domicilio del accidente, donde levantaron rastros e incautaron el arma que le provocó las heridas a Suárez.
Por otro lado, la policía deberá investigar si el joven tenía la autorización para portar el revólver, ya que según sus padres lo había adquirido hace un mes y medio como una suerte de hobby.
Ahora, la Justicia aguarda que Suárez se recupere de la herida y la operación para poder tomarle declaración, trámite que ya cumplimentaron sus progenitores.
La UFI 8 a cargo del doctor Gustavo Morey quedó al frente de esta causa caratulada “Lesiones por accidente”. u
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