Un kiosquero denunció que le rompieron los vidrios y robaron bebidas de su local de Del Valle
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Un nuevo hecho de inseguridad se registró durante la madrugada de ayer, en un kiosco de la avenida Del Valle 908. Unas ocho personas rompieron la vidriera del comercio y se alzaron con bebidas alcohólicas de una heladera. El propietario, Ricardo Herrera, dijo que ya está cansado de que siempre le pase lo mismo y que piensa cerrar, luego de 18 años de atender al público, en la zona de la Estación.
En diálogo con El Eco de Tandil, el comerciante relató que “aproximadamente a las 4.30 de la madrugada ingresaron ocho personas al negocio y rompieron los vidrios de la heladera que está al frente del local y me robaron bebidas alcohólicas”.
Manifestó que ya está “cansado de que me rompan todos los vidrios, no sé si cerrar el negocio definitivamente porque esto ya no da para más. Siempre me pasa esto y ya no puedo más. La gente que pasa para el boliche a la ida o a la vuelta viene muy borracha. El negocio ya estaba cerrado, lo cierro ahora a la noche porque no quiero trabajar más de noche, y resulta que me pasó esto, pero muy a menudo me pasa”.
Esta vez contó que le rompieron el vidrio de la puerta de ingreso al local, entraron y se llevaron sólo bebidas alcohólicas, pero “muy caras”, que justo había comprado ese día a la tarde.
Herrera afirmó que “hace como 18 años que tengo el negocio, pero me han roto los vidrios cinco mil veces, es impresionante cómo los rompen. Si uno no les fía, se prenden al timbre diciéndome malas palabras. Me dicen: ‘Ah, ¿no me fiás?’. Y me rompen los vidrios”.
Contó que también “la otra vez encontramos eso de aflojar las ruedas, justo yo tuve que viajar, estaba mi hijo solo, pobre, y se asustó mucho. No alcanzaron a robarme, me rompieron y como gritaron, se fueron. Pero esta vez me arruinaron para toda la vida, me robaron todo”.
Advirtió el kiosquero que inmediatamente se dirigió a la comisaría a denunciar lo que le había pasado y le dijeron que el oficial estaba en un hecho y recién volvería a las 13.30. “Entonces, ¿para qué me iba a quedar? Y además, ¿para qué voy a hacer la denuncia si no pasa nada? Son menores, los agarran y a la hora están afuera, y si yo les pego adentro voy yo preso, porque es así la ley”.
“Estaba ahí, estaba cerrado, sentí el golpe y salí. Igual por más que tenga abierto, si uno no les fía, rompen todo”, insistió.
Y adelantó que “ahora voy a cambiar los vidrios. El fin de semana no voy a abrir y vamos a ver qué pasará la semana próxima. Tengo ahora todo con madera tapado”. u
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