Un médico tandilense participó de una nueva técnica de transplante en un bebé de 10 meses
El diario La Nación dio cuenta de un transplante de hígado realizado a un bebé de 10 meses, en el que intervinieron dos equipos médicos de manera simultánea durante 11 horas. Entre ellos estuvo el reconocido médico tandilense Gabriel Gondolessi, director del Instituto de Transplante Multiorgánico de la Fundación Favaloro.
En la nota se señaló que “cuando Osiris Molina se enteró de que su bebé de apenas tres meses de edad necesitaba un transplante de hígado de donante vivo, sintió mucho miedo por Facundito. Pero la confirmación de que ella podría ser la donante le dio aun muchas más fuerzas para encontrar el centro médico fuera de Panamá donde se hiciera esa cirugía?.
?Fue el mismo equipo que le diagnosticó a su bebé la obstrucción congénita de las vías biliares el que le mencionó a la Argentina como el lugar en que debería intentar el transplante. Siete meses después, un equipo de la Fundación Favaloro realizó el transplante con una nueva técnica miniinvasiva mediante videolaparoscopia, que redujo de siete a tres días el alta materna y las complicaciones de este tipo de intervenciones?, se indicó.
“Lo novedoso es la técnica con la que hicimos la cirugía en la mamá para extirparle el hígado que le trasplantamos al bebé -precisó el doctor Gabriel Gondolesi-. Suele ser una cirugía delicada porque es en una persona sana, que dona parte de un órgano. Por lo tanto, es una doble responsabilidad: tiene que salir bien y el donante debe sufrir la menor cantidad posible de complicaciones o efectos adversos”.
El diseño de la intervención, que fue simultánea en la mamá y el bebé, estuvo a cargo del doctor Pablo Barros Schelotto, cirujano especializado en transplante hepatobiliar videoasistido del instituto de Favaloro.
Para eso se le hicieron estudios previos a Osiris por ecografía y tomografía para identificar qué parte del hígado era la más indicada para el transplante. Con ayuda de un software especial de medición, se determinó que sólo se necesitaban dos de los ocho segmentos del órgano materno para reemplazar el hígado con cirrosis de Facundito Cox.
La atresia de las vías biliares es una obstrucción congénita de los conductos que transportan la bilis del hígado a la vesícula biliar. Cuando no se trata a tiempo, produce cirrosis e insuficiencia hepática. Según confirmaron los expertos, es la causa más frecuente de transplante hepático en los chicos.
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La nueva técnica utilizada por primera vez en nuestro país para extirpar un órgano de donante vivo reemplaza la incisión en la línea media del tórax, y otra más amplia en forma de medialuna (en boca de horno) en el abdomen.
“Esta fue la mejor opción que encontramos para la mamá -sostuvo Barros Schelotto-. La ventaja es que se acelera el tiempo de recuperación y de regreso a la vida normal. Además, se reducen las complicaciones, como el dolor, pero también los riesgos intraabdominales, porque las manos del cirujano no tienen tanto contacto con las vísceras”. El 75 por ciento restante del hígado cumplirá la misma función que el órgano completo, sin efectos adversos para la salud de la donante.
La intervención, que duró once horas, fue simultánea en Osiris, de 30 años, y su bebé: apenas el equipo a cargo de Barros Schelotto extirpó los 380 gramos del hígado materno, el equipo de Gondolesi comenzó el transplante en Facundito. El resultado fue tan bueno que esa misma noche el bebé sólo necesitaba la sonda de alimentación.
Anteayer comenzó a recibir alimentos y la terapia inmunosupresora por vía oral en la Unidad I de Cuidados Intensivos Pediátricos, donde los enfermeros se turnan para alzarlo y hacerle muecas en los pocos momentos en los que Osiris o su papá, Fernando, no están. “Me sentí muy feliz de poder darle una parte de mí a mi bebé, que ya tiene mejor el colorcito de la piel y los ojitos -dijo la mamá a La Nación en el hall de la unidad-. Poquito a poquito, Dios nos ayudó hasta acá”.
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