Un nene de 4 años resultó herido al romperse un tobogán, el que fue clausurado por el Municipio
Andrés Peirano, el padre de los chicos, contó que el viernes fueron a la plaza Soriano con su esposa y sus tres hijos de 4, 10 y 11 años. “Estábamos tomando mate mientras los chicos estaban jugando. Mi nene de 4 años se subió al tobogán y cuando estaba por largarse, se rompieron las maderas, que estaban podridas o sueltas, y se cayó de 2 metros de altura de cabeza. Se golpeó muy fuerte, lo internaron en el Hospital de Niños”, explicó.
“Había una pareja jovencita que fueron los que lo agarraron cuando empezó a llorar; le salía sangre por la nariz, los dientes y la boca”, afirmó.
Juegos
peligrosos
Cinco meses atrás les ocurrió otro accidente similar pero de mayor gravedad en la plaza de Obras Sanitarias. “Hay un juego de madera grande, es muy bonito. Estábamos tomando mate cuando mi hija de 10 años se largó por el tobogán y se clavó una astilla de aproximadamente 18 centímetros por 5 de ancho y tres de alto en la nalga”, relató.
Y explicó que “la internaron, la anestesiaron y le sacaron un pedazo de astilla. Después la operaron, le sacaron el pedazo más grande, y a los tres días la volvieron a operar para sacarle el resto. El médico dijo que si la astilla se hubiese metido en forma más cruzada, le hubiera atravesado un vaso sanguíneo. Así que fue un milagro que no haya sido más grave”.
“Ella vino corriendo, llorando, y yo pensé que se había peleado con el hermano, donde me mostró que tenía un agujero en el pantalón, así que la subí al auto y la llevé al Hospital de Niños. De eso no hice ninguna denuncia, avisé al Municipio, hablé con Pablo Esquivel, que fue muy amable conmigo. En el Hospital los médicos nos atendieron de primera”, aseguró.
Dos meses y medio después, el Municipio le reintegró el dinero que había gastado en la operación y medicamentos y más de un mes y medio después arreglaron el juego.
“Hoy (por ayer) fui a hablar con Esquivel para comunicarle del juego que estaba roto para que lo arregle. No sé qué pasa con Tandil que hay juegos por todos lados y no pueden poner aunque sea una persona que vaya una vez por semana a revisarlos”, manifestó.
Y sostuvo que “quiero contar lo que pasó no sólo para que no les vuelva a pasar a mis nenes, sino también al resto de los chicos de la ciudad y si no pueden cuidar los juegos, que los saquen. Cuando tuve la reunión con el intendente Lunghi me dijo que tenía 49 personas trabajando en Espacios Verdes Públicos, pero que solamente iban 12 porque el resto estaban con parte de enfermo. Yo le dije si no le sirven, que los despida”.
“Por suerte al nene los estudios de la cabecita le salieron bien, pero en seis meses me terminaron internando a dos de mis hijos por juegos, me parece ilógico. Son nuevos, pero nunca les hicieron mantenimiento, sino no hubiera pasado lo que pasó”, concluyó.
La clausura
Por su lado, el director de Espacios Verdes Públicos, Alejandro Bonadeo, explicó que “tomamos nota de la situación y actuamos en consecuencia. Inmediatamente el juego fue clausurado en forma transitoria y se estará actuando en el lugar”.
“Tenemos ante esta situación dos formas de llegar. Una es mediante una cuadrilla que está continuamente revisando, solucionando una cadena de una hamaca, un tornillo, una situación de pintura, esto lo estamos haciendo en forma continua y con un recorrido. Y además, se resuelven situaciones específicas como este hecho, en las cuales uno actúa inmediatamente a través del aviso de un vecino”, expuso.
Y recalcó que “siempre la solidaridad del vecino es importante, no sólo del que tiene a sus pequeños, sino alguien que nos avisa que hay una situación de peligro o de daño, vamos y actuamos en consecuencia”.
“Se actúa con los operarios propios de la dirección de Espacios Verdes Públicos o se contrata para ese fin específico, que es lo que estamos haciendo, para mitigar estas situaciones de vandalismo en primera instancia y de deterioro con el paso del tiempo”, señaló.
A su vez, puntualizó que “en primera instancia lo que hacemos es cambiar de materiales, evitar la madera, llevarlo a un material de mayor resistencia, y de menor mantenimiento, galvanizado, de fibra de vidrio o de plástico, pensando en que pueden ser nuestros hijos los que estén ahí, ante una situación de daño”.
“A veces no está la mirada de un padre que tenga la concientización del cuidado que debe tener. La figura del padre y la madre es irreemplazable ante estas situaciones. Por eso actuamos de esta manera, con los vecinos ayudándonos a solucionar esto”, sostuvo.
Por último pidió a aquellos vecinos que quieran hacer denuncias de este tipo que se comuniquen al 443-2164. u
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