Un papá muy ocupado
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Eran casi las diez de la noche, estaba a punto de ir a jugar al fútbol como lo hago habitualmente una vez en la semana, cuando escucho una voz que me dice: ?Querés que te acompañe, viejo?. Me doy vuelta y veo a mi hijo Agustín.
Mi nene, que casi sin mirarme me habló como sin importarle lo que me proponía, lo observé y se me hizo un nudo en la garganta, no podía creer que mi hijo, el nene que lloraba, gritaba, quería ir conmigo a la cancha, que tenía que salir a escondidas para no llevarlo y que era chiquito y no me iba a dejar jugar.
Lo iba a tener que cuidar, iba a querer jugar antes del partido y todas esas cosas. Nunca lo llevé, hoy tiene casi 12 años, parece que no le importa jugar conmigo, aprender a patear penales, estar conmigo, me había ofrecido su niñez, yo no me di cuenta lo que me perdí. ¿Qué hago ahora? me pregunto, qué le enseño si ya no le interesa jugar conmigo.
Pero si tiene casi 12 años recién, me vuelvo a decir; lo miro y me doy cuenta. Me perdí su niñez, perdí la oportunidad de ser su héroe, su ejemplo, su maestro, perdí tantas cosas de compartir con él. Lo abracé fuerte y le dije: ?Te llevo a la cancha, agarrá tu pelota que vamos a jugar antes del partido, te enseño a patear penales?, y quería entusiasmarlo, ver en su rostro esa alegría de ayer.
No más como había pasado el tiempo, quería recuperar su niñez, él me miró y me dijo: ?No te preocupes, sabés que no sé jugar al fútbol, no es mi pasión como lo es para vos, te dije de acompañarte porque hoy no tengo clases de música que es lo que hago ahora?. Yo estaba sorprendido, estaba frente a mí un extraño, tenía su propia forma de vida, ¿qué le puedo enseñar?
Ahora, y si lo que hace está mal o lo lleva por mal camino porque no le enseñé, porque yo no jugué con él, porque estuve tan ocupado; cómo pude ser tan egoísta, me perdí un tesoro, su niñez, estoy a tiempo, voy a estudiar música con él, ¿me dará otra oportunidad?
Posdata: Por favor hijo mío. Mi niñito no crezcas, espérame, quiero compartir tu niñez, necesito aprender a educarte y verte crecer. Tu papá, tu amigo, te necesito.
Claudio Ramírez
DNI 20.523.759
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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