Un remisero fue asaltado por un sujeto que simuló ser un pasajero y se fugó con la recaudación del día
El trabajador del volante se disponía a terminar la jornada laboral cuando en avenida Buzón y Sarmiento subió a un pasajero que le indicó como destino La Vasconia, pero luego cambió por El Paraíso. Finalmente, el hombre le exigió dinero y, antes de bajarse con la recaudación -unos 500 pesos-, lo hirió con un arma blanca en su rostro.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSe trata de Pablo Ernesto Beccaría, de 45 años, quien presta servicios desde hace ya varios años para la agencia Remís Tandil, y quien advirtió que no es la primera vez que lo asaltan. Tras haber efectuado la respectiva denuncia en la Seccional Primera, habló con El Eco de Tandil, todavía conmocionado por el tenso episodio que había protagonizado horas antes.
“Alrededor de las 20.40 ó 21, había dejado pasajeros en Saavedra al 700, doblo por Sarmiento y al llegar a Buzón me hacen señas, paro, doblo por Buzón, sube el pasajero, una persona normal como cualquier otra y en realidad no sabía muy bien adónde iba. Me dice `para el lado de la rotonda yendo a Mar del Plata´, entonces le digo La Vasconia, y me dice que sí. Entonces, agarro para aquel lado”, comenzó relatando Beccaría.
“Luego se me da por preguntarle: `¿Antes de llegar al peaje?´, y me dice: `No, la otra rotonda´. Entonces, le digo `¿La del Campus?´, y cuando llegamos ahí, me dice `no, otra más´. Sigo y le digo `debe ser la de El Paraíso´, y le digo con otras palabras `doblando acá hay un hotel alojamiento´, y cuando entro le digo `acá está el hotel´, y me dice: `Seguí un poco más y vas a ver un camino de tierra´”, contó el remisero.
En ese momento, reconoció que “ya me lo imaginé; pero bueno, a lo mejor no”, y cuando entró -detalló- “automáticamente me pone un elemento que pensé que era un revólver pero después me di cuenta de que no, me pide el dinero del auto y me dice `necesitamos dinero para la blanca porque acá Tandil es potable para la compra y venta´, terrible lo que me dijo”.
Unos metros más adelante el sujeto lo hizo doblar en U, en el mismo camino, y ahí pudo observar que había un automóvil Volkswagen Gol rojo, sin patente y con los vidrios polarizados, estacionado.
Según manifestó, el delincuente “se baja, me saca las llaves del auto, la manopla -que es lo que tengo yo para comunicarme con la central- yo me había olvidado el celular en casa. Cuando se baja que ya tenía el dinero, me tenía con un elemento cortante sobre la mejilla, me hace apagar todas las luces y desliza eso, y me dice `después te tiramos las cosas´”.
Tras la huida de los delincuentes, el remisero sintió que le ardía su rostro, prendió la luz y se dio cuenta que estaba sangrando. “Me pongo a buscar las cosas porque no me podía mover y no podía avisar a la central porque no tenía la manopla, la encuentro a pocos metros del auto y lo primero que hago es llamar a la central que desde allá se comunican con la policía, que llegaron en seguida”, detalló Beccaría.
En ese instante se pusieron a buscar las llaves que finalmente fueron encontradas por el personal policial y desde allí se dirigieron a la seccional Primera a radicar la denuncia, cuya presentación dio lugar a una causa por “Robo calificado” en la que interviene la Unidad Funcional de Instrucción de turno.
El segundo episodio
El trabajador del volante aclaró que “éste es el segundo caso que tengo, lo que pasa es que tal vez el otro fue un poco más bravo, éste no tanto”. El anterior ocurrió en 1994 -recordó- “trabajaba para la agencia de remís Sol, me pusieron una navaja, un revólver, me metieron adentro del baúl, me maltrataron, me pegaron y decían `¿qué hacemos? ¿lo matamos o no lo matamos´?, y ese día justo mi hijo, el mayor, cumplía 2 años, entonces dijeron dejalo porque el hijo cumple 2 años”.
Habiendo pasado varios años de ese episodio, volvió a suceder. Sobre este último, comentó que “les decía a los chicos de la comisaría que esta gente no es de acá por la forma en que hablaba y además no eran muy conocedores tampoco”.
Describió al delincuente como un hombre que “no llegaría a los 30 años” y aseguró que “no fue en ningún momento violento, inclusive me preguntaron si lo veía bajo los efectos de la droga y el alcohol, una persona normal, inclusive cuando me pidió las cosas no se veía bajo los efectos de nada”.
“Se te cruza toda tu vida”
Beccaría expresó que en ese instante “no es mucho lo que te da para pensar porque por un lado querés zafar vos y por otro lado, yo le decía ayer a mi hija, que se te cruza toda tu vida en un segundo, y querés ver a los tuyos, una vez que se van -inclusive anoche cuando estaba durmiendo me desperté tres veces a la noche- te queda y reaccionás después, como a las dos o tres horas empezás a reaccionar y te empieza a temblar todo; pero en el momento no te da mucho tiempo”.
Por último, admitió que “son cinco y diez minutos que te pueden pasar muchas cosas, pero yo la puedo contar, mi familia me decía eso”.
Sobre el dinero que se llevaron, reconoció que “es la plata que hacés todos los días, que traés a tu casa. Uno necesita trabajar, ayer era la plata de la ganancia del día, más otra que no es mía sino de la agencia, y se la llevaron toda, sea para comprar droga o para lo que fuere. Pero lo importante es que estoy bien, que puedo hablar y que no me llevaron el auto, puedo seguir trabajando y lo demás… Estamos todos expuestos a que nos suceda esto”.
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