Un sábado muy movido
El sábado pasado tuvimos a dos argentinos en rings un tanto lejanos uno de otro, en peleas donde participaron campeones del mundo. La más importante, por la calidad de ambos boxeadores, se llevó a cabo en el Rancho Mirage en California donde el invicto argentino Luis Abregú enfrentó al campeón del mundo de los superligeros Timothy Bradley. Como se recordará, Bradley era el futuro rival de Marcos Maidana en pelea titular, pero el escándalo de los contratos con su manager la licuaron para otra ocasión. Si es que se da.
El combate se pactó dentro de la categoría welter, a doce rounds, sin estar en juego título alguno. Abregú es un fuerte pegador, de 29 peleas ganó 23 por nocaut, muchas de ellas en Estados Unidos. Bradley en cambio, en más de la mitad de su campaña tuvo que trajinar todos los rounds para conseguir el triunfo. Al principio y como de costumbre, el ?Potro? se mostró lento ?siempre va de menor a mayor haciéndonos recordar, aunque no en la misma medida, a Pedro Benelli, un liviano de la época que arrancaba del cuarto round para adelante- pero la calidad del norteamericano, de boxeo elegante, con un excelente sentido del tiempo y usando peligrosamente la cabeza, más el recrudecimiento de una lesión en la mano derecha y cortaduras en ambos párpados no le permitieron al argentino vulnerar a Bradley, que en realidad no hizo nada más que lo necesario para ganar round tras round. En el segundo, una derecha voleada del rapado negrito, casi manda al suelo a Abregú. El combate se hizo un tanto monótono sin verdaderos pasajes de emoción pues el argentino en ningún momento puso en aprietos al campeón y éste se limitó a ejercer una supremacía sobre la base de su velocidad combatiendo de contragolpe y con un trabajo medido y un tanto conservador, pero no tan mezquino como el de Abregú, que hizo mucho menos que su rival. De todas maneras, Abregú sigue teniendo las puertas abiertas para pelear con los primeros escalafonados en el ranking del mundo. Las tres tarjetas favorecieron por un puntaje amplio a Bradley.
En el Estadio Polimeni de Mendoza, el campeón de uno de esos indigeribles títulos interinos, en este caso AMB minimosca, Juan Carlos Reveco, volvió no sólo a dar una muestra de su calidad boxística, sino de los adelantos que ha experimentado últimamente a pesar de que su rival el mexicano Armando Torres, no era acorde ni a su calidad ni a la envergadura que le dieron al combate. El mejicano, con 13 triunfos y nueve derrotas, mostró las pocas cualidades que lo confunden con los boxeadores de su país de origen: orgullo y vergüenza. Las demás sobresalientes condiciones que por lo general exhiben sus compatriotas quedaron en su país o decididamente, no pertenecen a su repertorio. Reveco, que noqueaba con un certero golpe al hígado, ahora tiene una variedad de golpes sobre todo de su puño derecho ?con el que volteó Torres en el tercero- que marcan el excelente trabajo que están haciendo sus entrenadores Chacón y Bracamonte. La perla es que para el lucimiento del mendocino no es necesario buscar un boxeador limitado, con un único recurso de una peligrosa derecha en cross, que pelea parado como se hubiera tragado un asador, que se comió una mano como para desmayar a un toro y se paró con toda dignidad. Reveco está para más y sería bueno que dejaran de traerle esos ?paquetes? con moñito y todo, que poco le aportan. Con un impecable uno-dos en el quinto round terminó con el valiente azteca que se levantó totalmente vencido, por suerte la compasión de sus segundos lo retiró de la contienda.
La buena noticia es que existe la probabilidad de unificar la corona con Iván Calderón, una pelea que tendría un atractivo superlativo dada la calidad de ambos. Existe también la posibilidad de un enfrentamiento con el campeón Giovanni Segura, campeón absoluto de la categoría o bien, y esto se está pensando seriamente, pasar a combatir entre los moscas.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios