Un solitario delincuente asaltó una panadería en plena mañana
El hecho ocurrió en el comercio llamado “Jireh” cuando la propietaria del lugar, Eugenia Mayandes, fue sorprendida mientras se encontraba realizando otras tareas por un hombre que directamente pasó hacia la zona de atrás del mostrador.
Exhibiendo un arma, el asaltante comenzó a pedir la entrega de dinero en efectivo. Ante la falta de respuesta de la comerciante, que quedó paralizada ante la situación, se dirigió hacia la caja registradora.
Inmediatamente, comenzó a recoger los billetes. Su búsqueda continuó hacia otro sector del mobiliario, donde halló una bolsa con monedas. Disconforme, exigió la plata para los proveedores, según narró a este Diario la damnificada. “No tenía más que lo de la caja. Recién había empezado a trabajar”, explicó.
A ello, sumó algunos atados de cigarrillos y el celular de la propietaria. Una vez logrado el botín, el ladrón se dio a la fuga a pie por Colombia en dirección hacia Portugal. “Fue muy rápido”, afirmó la damnificada.
La policía acudió rápidamente a la panadería gracias al llamado de alerta realizado por un vecino del comercio, a quien la propietaria pidió ayuda.
“Todos asustados”
“Estaba limpiando y lo vi cuando pasó directamente detrás del mostrador”, dijo la comerciante aún conmovida por el episodio que le tocó vivir, al que calificó como “insólito” teniendo en cuenta el horario en que ocurrió.
Una vez dentro, el sujeto “me enseñó el arma y me pedía que le entregara la plata”, contó.
“Fue más el susto que otra cosa. Cuando me mostró el arma, me quedé quieta, no reaccioné”, confió, y aseguró que no hubo agresión hacia su persona. “Quería plata”, remarcó.
Si bien aseguró que fue el primer atraco en los tres años que lleva el local en actividad, la comerciante trazó un escenario complejo en cuanto a la seguridad en la zona de la Terminal.
“A todos los vecinos nos han robado”, enfatizó y agregó que “estamos todos asustados”.
“A mí también me entraron”, expresó espontáneamente una vecina que se había acercado a hacer una compra a la panadería del barrio, en coincidencia con el planteo de la comerciante.
No obstante, la damnificada aseguró que continuará trabajando en su local y que tomará otras medidas de seguridad para prevenir futuros hechos.
“No podés cerrar por un robo. El tema es el susto y la impotencia que te da pensar que uno trabaja y en un segundo una persona te apunta con un arma. Prefiero que se lleve todo antes que te haga algo”, cerró.
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