Un talento singular
“Me gusta mucho estar en el escenario. Siento que el cuerpo es el canal de todo. Prefiero hablar de lenguaje de movimiento y no tanto de danza”, expresa Florencia Vecino, que a los 26 años se desempeña con éxito como bailarina y performer. Desde 2006, siendo integrante de la compañía del director, Luis Garay, pudo lucirse como intérprete en las obras Mein Liebster, B.U.T., The Divine Comedy, Ouroboro y Maneries. Como única protagonista de esta última, realizó giras por Suiza, Alemania, Portugal, Estados Unidos, Bolivia, Brasil y España.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailFlorencia es dueña de un talento y de un estilo particular en la creación de movimientos corporales. Y eso se nota en su currículum. Ganó la Beca Nacional para Perfeccionamiento en Danza otorgada por el Fondo Nacional de las Artes (2009). Además, en 2007 participó en el American Dance Festival (Estados Unidos) con la obra Kevental bajo la dirección de Fabián Gandini. En el mismo año integró la compañía de Hernán Piquín, con la que fue a España y Costa Rica. Lo más novedoso: obtuvo por primera vez junto con Luis Garay el premio Iberescena, una ayuda económica importante para solventar los gastos de una nueva producción.Y, recientemente, ganaron el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) cuyo premio es un monto de dinero para hacer un estreno en el marco del FIBA, edición 2011.
Con una figura armónica, el pelo corto y una mirada intensa, la artista puede pasar sola una hora y media en un escenario despojado, cargándolo de sentido con sus movimientos, acompañados sólo por la música y la iluminación, tal como lo hace en Maneries.
Como ya es su rutina cada 15 días, vino a Tandil para dar clases en la Escuela Municipal de Danzas y dedicó un tiempo para contar cómo vive este momento.
– ¿Cuándo empezaste a bailar?
– Tenía 5 años cuando empecé en Acuarelas, de Mabel Islas. Muy lúcida, ella en un momento me dijo que había cumplido un ciclo y que fuera a la Escuela de Danzas. Así ingresé a los 9 años y terminé a los 17. Me recibí de profesora de danza clásica.
– ¿Cómo pasaste de la danza clásica a la contemporánea?
– Cuando iba a la Escuela de Danzas, intuía que quería hacer otra cosa. Nunca me interesó aprender coreografías. Cuando fui a vivir a Buenos Aires, ingresé al Taller de Danza Contemporánea del Teatro General San Martín. También pasé por el Instituto Universitario Nacional del Arte y la carrera de Artes de la UBA, hasta que decidí quedarme sólo con el taller. Estudiaba y daba clases de Pilates para subsistir.
– ¿Una característica de tu trabajo?
– Hago y reciclo lo que hago. Me estudio y tengo una confianza en mí misma que me ayuda a la hora de crear. Me interesa que se vea la persona en la performance, además de la idea de la obra.
– Luego de compartir varios años juntos, ¿cómo es trabajar con Luis Garay?
– Con Luis tengo mucha afinidad. Investigamos las posibilidades del cuerpo, las nuevas formas de moverlo y su relación con otras cosas. Nos hacemos preguntas en las obras, que a veces resolvemos pero no siempre. Maneries está pensado como un estudio, como un ejercicio en términos de formato. Nos preguntamos qué posibilidades nuevas de formato puede haber para una obra. Investigamos el concepto de ritual. Hago una serie de pruebas sobre mí misma. Quisimos evadir el momento de la representación y volver al lugar de la acción, de la acción sobre mí misma. Tiene mucho de intimidad, pero que a la vez es compartida y evidenciada. Sería un ritual personal.Maneries propone volver a lo simple. Con respecto a la puesta en escena, no hay vestuario ni escenografía. Y las luces en cierta forma acompañan, aunque hay una propuesta de luz – oscuridad; zona de penumbra o no; se contrapone conmigo o no. El protagonista es el cuerpo, acompañando la propuesta que es la forma, el tiempo y el espacio. Esos serían los protagonistas.
– ¿Cuándo llegó el mayor reconocimiento?
– Maneries fue lo que más atrajo el reconocimiento. Desde hace tres años está en cartel. Pero para nosotros no hay una cúspide, seguimos trabajando mucho, tratando de evolucionar.
– ¿Le das mucha importancia al estudio?
– Siempre estuve conectada con los libros. Ahora empecé a estudiar Filosofía en la UBA. Siento una gran responsabilidad como artista. Además, soy muy exigente.
– ¿Que opinás de las críticas, teniendo en cuenta que diarios como La Nación y Clarín destacaron tu trabajo?
– Aunque tener una buena crítica influye en la cantidad de público que viene a ver las obras, en Maneries funcionó mucho el “boca en boca”. A veces eso es más poderoso.
– ¿Hoy, cuáles son algunas de tus actividades?
– Con el presupuesto que ganamos de Iberescena con Luis estamos armando una coproducción junto con el director de la Compañía Cena 11 de Brasil. Y también estamos empezando con los ensayos para una pieza nueva para estrenar en el FIBA. En los próximos días, viajo a Brasil con las obras Maneries y Ouroboro. Aparte, doy clases en la Escuela de Danzas Municipal de Tandil y, en Buenos Aires, en el Centro Cultural Ricardo Rojas y en un instituto privado.
– ¿Nuevos proyectos?
– Tengo ganas de hacer una película o un documental, diferente a lo que hago hoy pero al mismo tiempo relacionado. Además me gustaría realizar algo en esta ciudad, desde la gestión artística.
– ¿Cómo cuidas el cuerpo?
– Desde noviembre soy vegetariana, lo que me ayudó a conocer otros alimentos. Por otra parte, desde que terminé el taller del San Martín no tomé más clases de danza. Entreno con yoga ashtanga y voy a clases de técnica Alexander (previene tensiones y reeduca posturas). El cuerpo tiene que estar fresco y con energía.
– ¿Qué te gusta hacer en las horas libres?
– Voy bastante al teatro, al cine y a ver muestras de obras de arte. Pero lo que más me gusta es estar sobre un escenario y ensayar.
OTROS DATOS
– La obra Maneries, creación de Florencia Vecino y Luis Garay, e interpretada por la tandilense, obtuvo los Premios Teatro del Mundo a la Mejor Obra de Danza y fue nominada a los Premios Clarín Espectáculos también como Mejor Obra de Danza (2009).
– En 2010, Florencia realizó una gira por el Circuito Iberoamericano de la Red de España con la obra Disculpe, (usted) podría coreografiarme, dirigida por Laura Kalauz.
– Florencia trabajó como intérprete para reconocidos directores como Emilio García Wehbi, Luis Biasotto, Diana Szeimblum, Alejandro Cervera y Willy Landín, entre otros.
Más información: www.florenciavecino.tk
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios