Un trabajador, víctima de un robo, volvió a reclamar mayor seguridad para el barrio
Adolfo Bravo y su familia fueron víctimas de un robo el domingo en horas de la tarde y planteó con sentidas palabras la impotencia y el dolor generado por el delito.
Inicialmente dijo a El Eco de Tandil que era ?uno más de los damnificados de los ´chicos malos´ que están en la vida fácil y nos han quitado parte de nuestra propiedad?.
Destacó que estaban ?dolidos por no poder hacer nada. Nos han saqueado. Nos han robado computadora, ropas y todos los alimentos?, dijo y explicó que ?como todo trabajador, el fin de semana nos habíamos provisto para la semana?.
El delito fue cometido en un lapso de ?dos horas en que faltamos. Lo indignante es que nos habían vaciado la heladera y tenemos un dolor muy grande?.
Es que esos alimentos estaban programados para cubrir las necesidades de la familia, compuesta por el matrimonio y sus cuatro hijos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email?Están como protegidos?
Bravo comentó que ?mi señora llamó a la policía. Vinieron, nos dieron una atención hermosa y nos tranquilizaron. Pero igualmente hay una impotencia tremenda porque no se puede hacer nada contra esta gente. Están como protegidos y no sé cómo se maneja todo, ya que entran por una puerta y salen por la otra?.
Añadió el damnificado que ?uno ve en el barrio y muchos están marcados y sabemos quienes son, quizás más malos que buenos, porque hay consumidores de lo robado. Así estamos creando esa vida fácil?.
Adolfo Bravo dijo que el robo los sacudió más porque ?estábamos inaugurando hace muy poco esta casa, que nos dieron con un proyecto de Cáritas. Estábamos contentos porque hace unos años que vivíamos en el barrio, pero la inseguridad llegó en gran forma…?.
Pocas respuestas
Es que en el lugar del hecho, Formosa y Alvarado, ?falta iluminación y apertura de calles que permitan la recorrida de la policía. Hace dos días que está llegando la policía, pero sabemos que es por unos días y luego se termina?.
Piensa ?en poner rejas? y ?ya no salimos tranquilos ni podemos disfrutar un paseo?.
Recalcó que ?somos trabajadores y muchas veces no llegamos (con el dinero), por lo que estábamos contentos que habíamos llenado la heladera. Ahora sentimos que nos invadieron, además de desarmarnos económicamente. Estamos en un momento en que el trabajo escasea para todos igual, pero con esfuerzo vamos saliendo adelante. Pero llega esta gente de vida fácil y te desarma moral, anímica y materialmente?, sostuvo.
Además, debieron contener a sus hijos ?de corta edad-, porque ?tenían mucho miedo y sentían que a cada momento se movía la ventana, por lo que algunos durmieron con nosotros hasta que pudimos tranquilizarlos. Intentamos darles la seguridad que se merecen, pero vemos que por las leyes no se puede hacer nada?.*
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