Un tren arrolló a un automóvil y el conductor reconoció que conserva su vida ?de milagro?
Un tren arrolló a un automóvil anoche en el paso de Chapaleofú y Peyrel, y el conductor reconoció que salvó su vida ?de milagro?.
El hecho tiene características que lo vuelven por demás curioso, puesto que el hombre que conducía el vehículo no sufrió lesiones a pesar de la violencia del impacto.
El poco frecuente accidente ocurrió cerca de las 22, cuando un Fiat Duna Week End, color rojo, patente AXD 703, se aprestaba a cruzar las vías ferroviarias de Chapaleofú y Peyrel, en el barrio de Villa Aguirre, a pocas cuadras del Hipódromo.
En ese momento, la locomotora 6.605 de Ferrosur, con la formación 302/220, transitaba los carriles y embistió al automóvil en la trompa.
El accidente presentó consecuencias menores a las imaginadas, debido a que el conductor clavó los frenos y tiró el volantazo cuando visualizó a unos pocos metros la presencia del tren.
Sin embargo, la reacción llegó tras los bocinazos del maquinista, que no percibió la al coche dispuesto a cruzar hasta que su acompañante en la locomotora lo alertó para que tirara de la cuerda.
Según contaron los dos conductores a este Diario, ambas unidades se desplazaban a poca velocidad, aunque los destrozos en la trompa del coche eran inevitables a razón de la potencia de la formación ferroviaria.
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El golpe entre las dos carrocerías provocó un tremendo sonido que se escuchó en toda la barriada, tal es así que los vecinos del lugar se acercaron hasta las vías instantes después de que se produjo el impacto, contaron los presentes.
El Eco de Tandil arribó al lugar y no halló el clima propio de una situación desafortunada, ya que ni siquiera los protagonistas del hecho demostraban la tensión característica posterior a un accidente.
Ambos conductores dialogaban al costado de los carriles, distendidos, con los agradecimientos constantes de quien comandaba el vehículo hacia el maquinista.
?Gracias a Dios y a vos que tocaste rápido la bocina estoy vivo, de milagro. Nací de nuevo?, comentaba el hombre (que quiso preservar su identidad) a los testigos.
Habitualmente, este tipo de episodios despierta en el periodista la observación de las condiciones del lugar del accidente, ante la posibilidad de que la falta de señalizaciones sea la causa directa del hecho.
Empero, en este caso, aun sin barreras ni luces que demarquen el peligroso cruce, el chofer del vehículo se colocó como único responsable del hecho.
?Me confié. Todos los que viven en este barrio saben que acá hay un paso a nivel. Yo paso todos los días para ir a lo de un amigo. Sucede que como lo hago automático, y nunca pasa ningún tren, encaré, pero esta vez había una formación, no la vi y me salvé de milagro. No hay que echarle la culpa a las luces?, reflexionó el hombre.
Luego del impacto, los Bomberos Voluntarios de Tandil arribaron al cruce para quitar el auto de la proximidad de los carriles, lo que marcó el final de una historia increíble.*
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