Un trío de asaltantes maniató a un matrimonio y a cinco adolescentes
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El caso fue denunciado ante la policía por José Ochandorena (48), quien indicó que el delito fue cometido por tres hombres, dos de los cuales actuaron con el rostro cubierto.
Si bien la agresividad utilizada no fue extrema, al no obtener dinero en efectivo, los delincuentes hicieron alarde de contar con una picana, la cual no fue utilizada.
Al momento del atraco, en la vivienda se encontraban el matrimonio, un hijo adolescente y cuatro amigos de éste. Todos fueron maniatados mediante el uso de precintos, modalidad usada en otros de los asaltos ocurridos recientemente en Tandil.
La causa penal quedó caratulada como “Robo calificado por el uso de arma”.
“Pensé que era una broma”
José Ochandorena comentó a El Eco de Tandil que todo comenzó cerca de las 22.30. “Estaba mirando televisión en el living. Cinco minutos antes se había ido un amigo de mi hijo. Quedaron con él otros cuatro chicos que estaban arriba, en la computadora, comiendo unas pizzas”.
Añadió que “cuando quise acordarme tenía dos tipos en living que me estaban apuntando. Pensé que eran los chicos, que estaban disfrazados, pero cuando me di cuenta que no eran, había un tercero”.
Ochandorena fue hacia la cocina “a ver por dónde entraron, pensando que lo habían hecho por el patio. Pero mi mujer, en tanto, me preguntó porqué les abrí…”.
En realidad el ingreso había sido por la ventana de un baño lateral ubicado en el frente de la vivienda, según comprobarían luego.
El matrimonio fue atado con precintos, tras lo cual dos de los asaltantes fueron a la planta alta y repitieron la acción con el hijo –de 14 años- y sus cuatro amigos.
“El que se quedó con nosotros era el que mandaba y pedía plata y joyas. Les dijimos que no teníamos. A mi señora le sacaron un anillo. No sé qué le dije al flaco y me pegó un culatazo en la cabeza. Traté de calmarlo y me pegó de nuevo para que me callara. Fue más fuerte y me cortó, por lo que empezó a sangrar”, añadió.
En tal momento, el delincuente “sacó una picana, como diciendo que si no decíamos donde estaba la plata agarrarían a los chicos. Mi señora les dijo donde tenía dinero. Era poca plata, porque nunca tenemos plata en casa. Si no hubiera sido porque mi señora había cobrado un alquiler, nos hubieran matado porque no iban a encontrar plata”, reflexionó.
Ochandorena en cierto momento fingió estar desmayado, con la idea de evitar que la situación pasara a mayores.
El atraco duró entre 20 minutos y media hora, en tanto que entre los elementos sustraídos se encuentran celulares y una computadora.
El después
El empresario pudo comunicarse con uno de sus empleados y solicitarle que diera aviso a la policía.
En pocos minutos el habitualmente apacible panorama de la noche en Lamadrid al 400 cambió rotundamente, ya que llegaron varios patrulleros, el empleado de la víctima y un amigo, el fiscal de turno, efectivos de la DDI y los padres de los chicos amigos del hijo de las víctimas.
Ochandorena evaluó que “la policía actuó diez puntos. No sé si puede hacer más o no. Tampoco sé si la solución es tener cámaras u otro sistema. Por lo pronto voy a tomar más medidas de seguridad, aunque creía que tenía todo”.
Al recorrer la propiedad, se comprobó que “entraron por un baño lateral que da al frente y que tiene una ventana con persiana. Tiene alarma, pero no estaba puesta, ya que había entrada y salida de gente permanentemente. Hoy me estoy replanteando el sistema, hablé con la gente de alarma para ver cómo mejorarla”. u
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“Menos mal”
Como otras víctimas, José Ochandorena admite con preocupación: “Menos mal que nos robaron y nada más. Lo del golpe en la cabeza es una anécdota. Menos mal que no estaba la nena…”.
Añadió que recibió mucha solidaridad de los vecinos y amigos, en tanto que “a la mañana me llamaron del Municipio. Siento que la gente está con vos, tras este momento”. u
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