Un vecino de Estrada al 300 colocó un cartel amenazante para que no le roben más
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Entre esas tantas alternativas de seguridad a pocos se les ocurriría confeccionar a mano alzada un cartel amenazante con el fin de advertir al delincuente para que no ingrese más a su vivienda. Dentro de esos pocos, se encuentra Eduardo Rivas, un vecino de avenida Estrada al 300 que resultó víctima de 3 intentos de robo y que, cansado de esta situación, tuvo la idea de escribir sobre una chapa: “Chorro la próxima vez le meto dos balazos en la cabeza” y colocarlo en cercanías a la puerta de su vivienda, clavado en un poste.
No obstante, contó que el cartel no amedrentó a los malvivientes porque la última vez que lograron ingresar a su casa fue hace 15 días y la advertencia está puesta hace ya casi tres meses. Además, dijo que instaló un sistema de alarma monitoreada y advirtió con colocar un alambre electrificado.
“El cartelito que ustedes ven puesto lo puse porque realmente ha entrado a mi casa 2 o 3 veces la misma persona, entonces decidí ponerlo para que la próxima vez, si lo llego a encontrar en mi terreno, no le voy a tirar a pegar pero asustarlo, lo voy a asustar con un arma que tengo”, lanzó Rivas en diálogo con este Diario.
Si bien admitió que confía en la policía “no me da ninguna seguridad”. Relató que hace 5 años que vive allí y que cuando se fue a vivir “no estaba la estructura que ve ahora. Desde que empecé a hacer la estructura me entraron los ladrones, no sé si me toman el pelo o ven que uno adelanta, entonces vienen y me roban”.
Los atracos
El hombre relató luego que “me han entrado tres veces, dos justo mi señora venía de trabajar y encontró a los chorritos adentro, entonces no me pudieron llevar nada. La última vez ya tenían todo embolsado para llevarse todo del garaje”.
Recordó que una de las veces que los delincuentes ingresaron a su propiedad “me revolvieron todo, encontraron un dinerito que tenía y lo llevaron. Pero no hice denuncia a la policía porque son menores y entran por una puerta y salen por la otra”.
Consultado si sospecha si son del barrio, detalló que “mi señora los corrió pero no tengo idea quiénes son”, pero calculó que “no deben ser de muy lejos porque a mi vecino le entraron, al otro también. Para colmo tengo una plaza en frente, se ponen a la tardecita y de ahí nos vigilan a la hora que salimos, que entramos, por eso nos entran”.
Frente a esta ola de atracos de los cuales resultó víctima, decidió instalar un sistema de alarma monitoreada, y “voy a poner hasta un alambre eléctrico para que tengan un poquito más de excusa para no poder entrar. El cartel hace ya dos o tres meses que lo puse”.
“No sé más
qué hacer”
Rivas reconoció que “lo siento porque hay algunos vecinos que me preguntan por qué lo puse y la verdad es porque yo no sé más qué hacer. La policía viene, pega una ronda y no hace nada, entonces, me quiero cuidar sólo”.
Por último, respecto a la seguridad en el barrio dijo que es “más o menos, como en todos lados”, y que “la policía se ve pero no tanto. Son menores, entonces entran por una puerta y salen por la otra. El policía está también con las manos atadas”. u
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