Un vecino de Metalúrgica Tandil se queja por emanaciones de hollín que produce la fábrica
Un equipo de El Eco de Tandil se dirigió ayer por la tarde a un domicilio de Lisandro de la Torre al 500 a partir de un llamado de un vecino de Metalúrgica Tandil, quien cansado por las consecuencias de la fundición quiso hacer oír su reclamo.
En el patio de su vivienda, lugar en el que más repercute y se evidencian las emanaciones, Ernesto Serrano mostró la incidencia del hollín sobre las chapas de su hogar y del vehículo. Ese fue sin dudas el motivo que lo llevó, indignado, a plantear su situación ante este Diario.
En 2000, este vecino que vive frente a uno de los laterales de Metalúrgica Tandil, adquirió la propiedad sin tener en cuenta los perjuicios que le ocasionaría vivir frente a una fundición. ?Siempre tenemos este problema? e inmediatamente señaló su Peugeot 405, color celeste, totalmente cubierto por un polvo oscuro que parece penetrar la pintura. También mostró en el piso las chapas del techo que tuvieron que ser reemplazadas por nuevas dado el estado en que se encontraban.
?Estamos tragando esta mugre todos los días, no puede ser de ninguna manera?, dijo Serrano, visiblemente indignado.
La situación no termina allí. En el mismo terreno Serrano cuenta con un par de departamentos, cuyos inquilinos terminan por abandonar al poco tiempo, cansados de la misma situación. Inclusive, uno de sus vecinos, con dos nenas pequeñas, tomó la decisión frente a las condiciones en las que viven. Contó que sus hijas no pueden andar descalzas porque terminan con los pies teñidos de negro y que la ropa blanca no la pueden colgar ?porque la arruina?.
Consultado sobre la existencia de la conformación de alguna comisión vecinal para llevar adelante el reclamo, señaló que la intención está, lo que sucede es que cuando inician la convocatoria, ?los vecinos nos dicen no hagan nada porque no van a conseguir nada. Salgo a juntar firmas y me dicen ?para qué??.
Mencionó además el desembarco hace un par de años de un funcionario de Medioambiente de La Plata, que llegó con intenciones de ?hacer las cosas bien, les tiró con todo, pero a los 15 días lo sacaron de Tandil y lo mandaron a Azul?.
Con esta problemática se vuelve a poner en tela de juicio la ubicación de estas empresas que, con el correr de los años, fueron absorbidas por el crecimiento urbano de las ciudades. Recordó Serrano que más de una década atrás, en la zona que rodea a la empresa ?se podía cazar liebres?, hasta que la ciudad ?se vino encima?.
?A mí me dicen que en todos lados hay fábricas, pero a mí me están envenenando la vida?. También le plantean que la metalúrgica es el ?símbolo de Tandil?, no obstante, ?no voy a dejar que me envenene la vida?.*
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