Un voraz incendio arrasó a un amplio sector de Villa del Lago
El siniestro afectó a terrenos ubicados en la parte posterior al monumento a Don Quijote, lindante a la calle Cabrera, y puso en riesgo a algunas viviendas.
Dotaciones del Cuartel Central coordinadas por el oficial principal Ramón García actuaron en la zona, destacándose la altura de la llamas, producto de la sequía y del alto grado de combustibilidad de las retamas y otros arbustos y pastizales de la zona.
Los constantes cambios en el sentido del viento, que soplaba a más de 20 kilómetros por hora, y la complicada topografía serrana generaban que los esfuerzos de los bomberos resultaran –por momentos- vanos.
En tanto, vecinos de la zona trataban de adoptar las mayores medidas para evitar que el fuego causara daños en las pocas viviendas de la zona, mientras buscaban evitar las complicaciones respiratorias provocadas por el humo.
A ese cuadro se sumaban muchos curiosos, que sólo generaban inconvenientes a bomberos y a quienes obligadamente debían transitar por el sector afectado.
En primera persona
Laura Palacio es la titular de un parador ubicado en plena Villa del Lago y comentó a El Eco de Tandil los momentos de zozobra vividos en los instantes más complicados del incendio.
Dijo que “empezó a prenderse atrás del cerro y cuando llamé a los bomberos estaban ocupados con otros episodios”.
Desde su vivienda y comercio observaba que “el fuego se venía para este lado. Vivo enfrente y era una llama gigante”.
La mujer, que estaba con sus hijas y su hermano, indicó que “empezamos a mojar un poco, pero no podíamos hacer nada ante semejantes llamas. El fuego quedó enfrente a casa”.
Añadió que “como hay pinos y está todo seco, agarró enseguida. Gracias a Dios que cambió el viento y el fuego fue para abajo”.
Los focos en la zona aledaña son bastante frecuentes, pero lo vivido ayer fue distinto. “Estábamos muy asustados, aunque ahora las nenas están más tranquilas. Nos intoxicamos un poco”, agregó.
Laura Palacio graficó que “el viento formaba como una sábana gigante que se te venía en un segundo en el que te podía quemar todo”, ejemplificó la mujer, que definió a lo vivido como “un bajón”.
Cabe mencionar que la vecina reside en la zona desde hace más de diez años y que ante la situación optó por evacuar la casa, con la intención de proteger a sus hijas de 6 y 8 años aproximadamente.
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