Un yaguareté en cautiverio mató de una mordida a su cuidador
Según informaron fuentes policiales, el episodio se produjo en la tarde del jueves en una chacra conocida como “Yaguaretania”, donde desde 1992 se cuidan ejemplares de esta especie para defender al ganado.
La víctima fue identificada como Horst Waidelich, de 72 años, quien se disponía a limpiar la jaula de uno de los cinco yaguaretés que cuidaba todos los días en la chacra, ubicada a unos 25 kilómetros del acceso a Montecarlo. Cerca de las 14:00, Horst separó a los yaguaretés y los llevó a otra jaula para limpiar uno de los compartimientos, pero por un descuido la jaula quedó mal cerrada y uno de los cinco felinos lo atacó.
Desde el año pasado Horst cuidaba y alimentaba a los animales porque su hermano Siger se enfermó, motivo por el cual desde entonces tampoco pudieron recibir más a los turistas en la chacra.
Los hermanos Waidelich se hicieron famosos por la original idea de atrapar a los yaguaretés -que se encuentran en peligro de extinción- para defender su ganado y cuidarlos en jaulas, para lo cual obtuvieron un permiso del Ministerio de Ecología.
La decisión de Siger Waidelich de capturar a este felino que puede llegar a pesar hasta 130 kilogramos la tomó un día cuando se levantó y vio en su potrero a siete de sus vacas muertas. A diferencia de otros ganaderos de la zona, en lugar de cazarlos y matarlos, los hermanos preparaban trampas cerca de los potreros, según contó el hombre en una entrevista publicada por el portal local territoriodigital.com.
Las trampas ideadas para capturar a los yaguaretés eran naturales, según había detallado Siger: una consistía en el tronco hueco de un árbol donde generalmente se colocaba la carnada y el felino al entrar pisaba un dispositivo y quedaba atrapado. Años más tarde, el campo de los hermanos se transformó en “Yaguaretania”, donde sólo los domingos se podía llegar para observar a los animales y dejar alguna colaboración para mantener a ejemplares de una especie en extinción.
Turistas de distintos lugares del mundo elegían visitar el campo de los Waidelich, y hasta el denominado “Inglés de la Selva”, Terry Moore, ofreció hace una década un millón de dólares a cambio del predio, de 1.200 hectáreas de monte y de seis tigres que en ese entonces vivían allí.
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