Una abuela de Las Tunitas da batalla ante la crisis y sueña con una vida digna
Marta ya no vive en aquella casa de chapas que habíamos conocido, sino que gracias a la ayuda del Municipio y algunos tandilenses, ha podido levantar una estructura de planchones, donde se guarece mejor de las inclemencias del tiempo. A los ojos no parece tanto, pero para Marta ha sido un gran paso, ya que allí siente que tiene un hogar propio, donde cuidar de sí misma y su nieto.
Hoy tiene pendiente la finalización del baño y poder conseguir el agua, que todavía no ha llegado a su puerta y hace que deba concurrir a quienes viven en las proximidades para cubrir sus necesidades.
Los vecinos han sido sumamente solidarios con ella, porque le han facilitado parte del mobiliario e incluso una cocina, que si bien funciona parcialmente, le permite hacer la comida diaria y preparar los mates de la tarde. A pesar de estos avances, se da cuenta que sobrevivir junto a su nieto con 220 pesos mensuales es prácticamente imposible.
Cuando está sola y su nieto va a la escuela, pasa el tiempo haciendo algún arreglo de costura, o escribe poemas y relatos, o historias que le han narrado en la escuela nocturna, a la que asistió hasta el año pasado, antes de que la situación golpeara a su puerta y debiera abandonar el aula.
-¿Cuánto hace que tiene su nueva casa?
-Hace más o menos cuatro meses. Yo vivía en Fortineros 353. Tenía una casita de chapa y había hecho una carta al Intendente cuando fue el cierre de campaña y se la entregué personalmente. Tuve respuesta, me dieron los planchones. Pasado el tiempo no se pudo terminar por falta de chapa, la madera y las ventanas. Cuando salió el banco de materiales que (Julio) Elichiribehety tenía, fui a hablar con él. Me anotaron y me pidieron los presupuestos y los llevé. Me dijeron que tenía que esperar dos o tres meses, pero se traspapelaron y me pidieron que los hiciera de nuevo. Antes de que yo los entregara, vino el Intendente con Elichiribehety y vio en las condiciones que yo vivía y me dijo que no podía seguir así. Entonces, llevé nuevamente el presupuesto y tardaron dos meses en darme los materiales. Me faltaban los vidrios que me los dio Tita Brivio y el techo me lo dio María Marino. El concejal Mansilla también me ayudó.
-¿Qué le está faltando a la casa?
-Ahora estoy a medio terminar el baño. Me faltan dos tirantes de 2 metros 10, la madera y los caños. La luz me la da mi hija, porque yo no puedo pagar un pilar, no tengo medios. Recién el mes pasado recibí 220 pesos. Yo me había caído del Plan Jefes y Dieguez me dio 150 pesos. Me cambié a un plan de seguro y capacitación que paga 225 pesos por mes, pero yo me tenía que capacitar en algo, y en el CIC conseguí para panificación.
-Fue un cambio grande poder tener la casa…
-Un paso agigantado a lo que estaba. Doy gracias a Dios por vivir dignamente, como se debe. Esperemos seguir adelante, que aparezca un trabajo. Yo cuidaba gente de noche, pero ahora no hay trabajo por cómo está la situación económica. Yo podría trabajar en cualquier horario porque la madrina de mi nieto lo puede cuidar. En ese sentido no tengo problema.
-¿Qué está necesitando en este momento?
-Una cocina, porque a la que tengo sólo le funciona una hornalla y el horno no, y una camita para el nene, que duerme conmigo. Ya tiene ocho años y tiene que dormir solo. Estamos esperando terminar el baño y conseguir el agua, que tampoco tenemos. Vamos a ver cómo podemos hacer, porque es muy costoso traerla.
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-¿Cómo le está yendo con el curso?
-Bien, muy bien, estoy contenta. Yo sabía amasar, pero aprendí a hacer tortas, panes, pre pizzas, pan dulce, budines, tartas.
-Esa capacitación puede convertirse en la posibilidad de conseguir un trabajo…
-Sí, pienso que sí, que a lo mejor me da una salida laboral, me gustaría. No tengo una base para poner un emprendimiento, pero alguien me puede emplear. Me voy manejando de la mejor manera posible.
-¿Cómo se imagina en el futuro? ¿Cuál es su deseo?
-Yo necesito vivir bien, tener lo básico, todos los días el plato de comida en la mesa, terminar el baño y, en un futuro, poder hacerle una piecita al nene con una puerta. Con eso ya tendría todo lo que necesito.*
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