Una ciudad para todos
Señor Director:
A raíz de la carta publicada por la señora Valentina, que reclama con todo derecho una ciudad para todos, hago mi aporte. Hace pocos días vino a nuestra ciudad el arquitecto Bernardelli, un especialista en temas de discapacidad. Dio una charla en el Centro Almafuerte donde muchos fueron invitados y pocos los concurrentes.
Creía que tenía todo escuchado y casi todo sabido. Valió la pena un minuto de su charla de hora y media. Dijo más o menos que para lograr buen suceso con la accesibilidad, hay que contemplar una cadena de facilidades, unido un eslabón con otro. Si falla alguno de esos eslabones todo el proyecto será inútil.
Por eso, hay que considerar a las rampas, que tanto se piden, solamente como un eslabón más. Si no se tiene acceso a ellas o solamente hay una en un extremo y falta en el otro, o las mesas en la vereda le impiden llegar, de nada sirven.
Y cuando me refiero al acceso a la rampa, estoy tocando la parte más álgida de la cuestión en nuestra ciudad. El criterio de la accesibilidad es que quien pueda valerse por sí mismo, aún discapacitado pueda hacerlo. Hoy, una persona que se moviliza con silla de ruedas o está limitada a hacer cortos trayectos no tiene acceso a las rampas del centro, simplemente porque no tiene donde estacionar.
Hay una gran preocupación por acomodar unas diez mil motos, en cambio, no se ha puesto aún, interés por unos veinte discapacitados que tienen el centro vedado.
Por suerte, y así lo espero, el programa que se va a implementar estará dirigido por el arquitecto especialista, lo que va a redundar en dos cosas:
Que se haga bien y que no se tire el dinero en lo innecesario.
Atte.
Dr. Marcos Vistalli
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